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jueves, 2 de febrero de 2012

19.Probemos a llevarnos mejor.

Me mordía el labio mientras esperaba que alguien hablara. Todos nos mirábamos entre nosotros, esperando al valiente que rompiera aquel silencio. Suspiré un poco agobiada, y levantándome del sofá decidí hablar.

-¿Puedo ir al baño? –Me ruboricé al oír las risas flojas de Danny y Harry. Tanta tensión en la sala para que yo dijera eso.
-Sí. –Giovanna sonrió. –Está recto a la derecha. La puerta estará abierta.

Dejé la sala y me encaminé hacía la dirección. No tardé en encontrarla, pero cuando fui a entrar, observé por el cristal del jardín a Holly.
Se había sentado en el césped, y parecía contemplar el cielo poco estrellado. Un sentimiento de remordimientos se apoderó de mi, a pesar de todo. Salí silenciosamente fuera de casa, y con paso tranquilo me dirigí a su lado. Un aire bastante frío pero soportable hacía ponerme la piel de gallina.
Me senté a su lado, y ella pareció no comprender el porque estaba allí. Me miraba con el ceño fruncido, observándome sin disimulo.

-¿Qué haces aquí? –Preguntó descaradamente.
-Siento si te molesto. No pretendía hacerlo, y en cierta parte lo comprendo. –Le miré intentando comprenderla. –Tampoco sé porque me tratas así, pero lo soportaré. Creo que, al igual que todos, estás teniendo tu racha mala.
-¿Tú que vas a saber de mi?
-Nada, pero yo también estuve un tiempo antipática y ofensiva con los demás, y sin motivo.

Holly refunfuñó, y apartó la vista de mi con una faceta de molestia. No sabía si la molestado, tal vez, pero quería hacer el intento de llevarme bien con ella. En mitad de mi burbuja de pensamientos, volvió a hablar, apartándome de mi mente.

-Siento tratarte así. La verdad, creo que te he juzgado un poco antes de conocerte, pero no me voy a fiar de ti aún. –Me miró con una ceja levantada, hasta que sonrió. –Gracias. ¿Entramos dentro?
-Vale. –Me levanté del oscuro césped ahora tenido de un azul marino. Estaba alegre, contenta por haber conseguido ese cambio de humor en la castaña.

Entré de nuevo a la casa. No me había fijado de que ya había anochecido, así que miré la hora. Se estaba haciendo ya tarde, así que deduje que no tardaríamos mucho en volver a Harrow.
Entré de nuevo al salón. Había olvidado mis necesidades de mear. Obviamente, cuando ambas nosotras entramos sonriendo, todos se quedaron un poco desconcertados. Me senté de nuevo en mi sitio y evité las preguntas en voz baja de Danny.

-¿Entonces ya se llevan bien? –Preguntó Brooke en voz alta, y dudé un poco de la respuesta. ¿Nos llevábamos bien?
-Sí. –Holly contestó, buscando la misma opinión en mi mirada. –Vino a arreglarlo y creo que no me comporté con ella como debí.
-¿Holly, has vuelto? –Danny se acercó a ella de una forma muy extraña. Movimientos Jones. -¿vuelves a ser la chica buena de antes?
-Olvídame Danny. –La castaña rió, empujándole de nuevo al sofá. –Una cosa. ¿No va siendo tarde?
-Sí. –Tom se levantó del sitio de un salto. –Debbie me va a matar.
-Oh Tom, por cierto. –Harry captó la atención de todo. -¿Ya has informado de nuestra idea…? –Me miró con duda.
-Se lo he contado solamente a Eve. Aun me quedan mamá, Carrie y James. –Se mordió el labio, inseguro de cómo contarles la mudanza.
-¿Quieres que me encargue yo de James? Me será más fácil, además, el en todo caso te dará su opinión. –Intenté animarle, a pesar de que la idea me entristecía.
-Está bien. Pero sigue siendo solamente una idea, recuerda.
-Yo quiero mudarme. –Danny se levantó del sitio, despedazándose. –Así me ahorraría mucha gasolina, por ejemplo.
-Ya lo hablaremos. –Dougie indicó su presencia con su aguda voz. –Yo no se si quiera como comentárselo a mi madre. No quiero dejarla sola.
-Vamos Doug, ya eres mayorcito. –Harry rió, mientras le rodeaba con el hombro alrededor del cuello. –Va siendo hora de que nos independicemos, mi vida.

No pude evitar reír a carcajadas. Aquella pareja de Harry y Dougie era mortal; cariñosa, graciosa, linda, llamativa… eran increíbles los chicos.



-¡Por fin aparecéis! –Tom cerró la puerta tras de mí, mientras cerraba los ojos al oír la voz refunfuñona de su madre. –Ya estamos todos cenando.
-Lo siento, fuimos a ver la nueva casa de Gio. –Entramos a la cocina, mientras nos sentábamos enfrente de nuestro plato.
-¿En Londres? –Asintió. –No me gusta que conduzcas tan tarde por la capital.
-Mamá, ya soy mayorcito. –Echó un vistazo a la televisión, haciendo que se atragantara. Miré de reojo a que había venido su reacción, pero solo pude ver las letras de Star Wars reflejadas. Al parecer, iban a emitir la película esta noche. -¿Esta noche hacen Star Wars? –Abrió la boca, incrédulo. -¿Me has comprado patatas mamá?
-¿Decías que eras mayorcito? –Carrie habló, e inevitablemente todos reímos.

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