¿Qué opinas sobre este fic?

domingo, 5 de febrero de 2012

21.Evitemos un sábado aburrido.

-Me ha contado lo de la tal Katherine y que le vas a intentar ayudar. –Susurró. –Creo que esta noche, si aparece, no dormirá.
-Yo sigo sin comprender su extraña obsesión por la chica. Apenas ha hablado con ella y está que no calla. –Miré de reojo a Cole, pero captó mi mirada. Me erguí y dejé de susurrar con Logan.
-Lo que iba diciendo. Yo era de Essex, pero apenas me mudé a Londres cuando me emancipé para tener más cerca la universidad. Mi casa cae cerca de la de Giovanna, ¿conoces a Giovanna? –Se encaró hacía Cole, mientras este daba un respingo, envuelto en su capa de pensamientos.
-¿Giovanna Falcone, la novia de Tom? –Me miró. –El día en que vino a preguntarle a Evelyn si quería ir a su mesa a comer, estaba con él…
-Pues ella. –Brooke cogió aire. –Luego, soy una persona con apenas suerte. Me siento incomprendida, pero tú que vas a comprender. –Cole arrugó el ceño. -¿Ves? No me entiendes. –Rió. –Está bien, voy de broma. Me aburro un poco, ¿vosotros no?
-¿Qué te has tomado? –Carcajeé, y los demás se me unieron.
-Suelo estar así los sábados aburridos. –Miró por la ventana, mientras se dedicaba a morderse el labio. –Es extraño que hoy no esté lloviendo, ¿no?
-Sí, pero no creo que tarde mucho. -Una camarera de bata blanca acercó a nosotros y se paró, sujetando con ambas manos una pequeña libreta y bolígrafo.
-¿Qué desean tomar? –Preguntó mientras mascaba ruidosamente su chicle.
-Una coca-cola, -Pidió Logan. Instantáneamente Cole levantó la mano. –Dos… -Se le unió Brooke. –Tres… -Me miró con mirada asesina antes de que alzara mi brazo. –y cuatro.

La chica acabó de tomar nota y se alejó. No me molesté en moverme, pues él no había apartado su mirada. Reí, seguido de los otros mientras volvía a mi posición anterior.

-Seguro que si Danny estuviera aquí, se pediría una cerveza. –Habló Brooke, mirando a un lugar fijo de la mesa.
-¿Y a qué viene ahora Danny? –Cole le buscó lógica.
-Oh nada, pero estaba pensando en ello. –Rió, e inevitablemente se ruborizó. Yo sonreí para mis adentros, intentando que no se sintiera incómoda. -¿No está tardando un poco Katherine?
-No hubiera tardado tanto si el bar estuviera más cerca. –Habló una voz a las espaldas de Cole, lo que hizo volverle firme. No se giró. –Perdón el retraso. –La pelirroja se sentó en el sitio más cercano; al lado de su admirador secreto. –Vaya, creo que aquí no nos conocemos todos. –Miró sonriente a Cole y Logan. Soy Katherine, encantada.
-Yo Logan. –El castaño de ojos azules mar le sonrió. Miró, al igual que yo, a Cole, quien su color aumentaba.
-¿Y tú…? –Intentó que Cole le se presentara, pero lo único que hizo fue girarse para verla. -¿Cómo te llamas?
-Cole. –Soltó secamente, levantando las cejas como señal de saludo. Ella rió, e sin remediarlo lo hice yo también. Si seguía así, se iba a notar su atracción, de modo que debajo de la mesa, le dí un golpe en la rodilla, lo que hizo que saltara. -¡Hay! –Me miró. –Quiero decir… Cole, me llamo Cole. Es un placer.
-Creí que no hablabas. –Rió dulcemente, como solía hacer. –Y bueno, ¿qué hacen unos aburridos en un bar tan lejos? ¿No saben que es sábado, acaso?
-Sí, pero Tom había quedado con Gio. –Habló Brooke, cogiendo su coca-cola cuando llegó. –De modo que fui a por Evelyn y allí aparecieron Logan y Cole.
-¿Y se creen que los locos de Danny, Harry y Dougie no salen? –Me robó un sorbo de mi bote. –Están todos en casa de Harry, supongo que haciendo cualquier trastada.
-No me acordaba.

Silencio.

-¿Quiénes son Howard, Diego y Danny? –Preguntó Logan. Rompí a carcajadas, al igual que Brooke y Katherine. -¿Qué? ¿Qué dije?
-Son Harry y Dougie. –Le corregí. –Son unos amigos nuestros. –Recuperé el oxígeno que me faltaba. -¿Y por qué no vamos a casa de Harry? Seguro que en unos cuantos minutos, estamos todos aburridos.
-Buena idea. –Kat volvió a hablar, pero esta vez le robó la lata a Cole. Él no se quejó. –Acábense sus refrescos rápido y vámonos, que no están cerca.

Y como una comandante y nosotros los soldados, en menos de dos minutos nuestras latas se vaciaron. Pagamos individualmente, y reemprendimos el camino hacía mi casa. Katherine había aparcado el coche cerca de allí, de modo que cogeríamos su auto.

-¿Y Holly? –Pregunté yo a medio camino. -¿No viene?
-Últimamente no quiere salir, de modo que le damos su tiempo para que esté en casa. –Me informó Brooke. –Supongo que cuando esté bien nos avisará.
-¿Y qué te ha dado a ti por Holly? –Katherine me miró, mientras brincaba por la amplia acera. –Al principio siempre fue repugnante y egoísta contigo, y ayer va y le haces compañía.
-Lo está pasando mal, y en cierta parte la entiendo. –Saqué mi celular del bolsillo. -¿Me dan su número? De seguro que querrá salir.
-Te va a servir de poco. –Empezó a mirar en su agenda del móvil. –Va a soltar que tiene cosas que hacer, o que ya es tarde o simplemente que está viendo una película.
-A mi eso no me basta. –Preparé mi marcador. –Le forzaré a que salga.

0 comentarios:

Publicar un comentario