-¿Quién es? –Su voz sonó a la otra línea, con el fondo del ruido de la televisión.
-Holly, soy Evelyn. –Esperé que hablara, pero se mantuvo callada. –Vamos a ir a casa de Harry ha pasar la tarde, ¿Te apetece venirte?
-¿Ahora? –Oí su bufido. –Es que ahora estoy viend…
-¿…una película, tal vez? –Carcajeé.
-Sí, además de que tengo cos…
-¿..cosas que hacer?
-Sí. –Suspiró. –Está bien, no me apetece salir.
-¿Por qué no? ¿Qué tiene de divertido quedarse en casa? –Todos me miraban expectantes. –Sal aunque sea un sábado. Te aseguro que no te aburrirás.
-Pero..
-Vale. –Sonreí para mí. –En diez minutos Katherine y nosotros pasamos a por ti, ¿de acuerdo? Hasta ahora. –Y colgué antes de que me negara la quedada.
-¿Va a venir? –Preguntó Cole.
-Sí. –Miré a Kat. -¿Sabes donde vive, verdad?
-Sí. –Negó con la cabeza, pero conservando su aire divertido. –Increíble que Holly vaya a salir.
Sonreí, un poco alagada. No pretendía forzar a la chica, pero sabía lo que era pasarlo mal y no querer salir de casa. Pensar que no le importas a nadie y que tu ausencia no se nota, de modo que no iba a dejarle sentir así.
…
Entró torpemente al coche, acoplándose en la parte final del coche de siete plazas, junto a Brooke. Dedicó una sonrisa tímida a Logan y Cole, de modo de saludo desconocido y por fin, se sentó.
-Por cierto, estos son Logan y Cole, amigos de Evelyn.
-Encantada. –Saludó, correspondiendo a las manos que querían estrechar la suya.
-¿Ya estáis listos? –Preguntó Katherine en el asiento del piloto. –Siguiente parada, Harry’s house.
-¿Vive aquí? –Pregunté dubitativa, saliendo del coche. No tardé en oír como, casi inaudible, un plato caía al suelo y se rompía. –Sí, vive aquí y está con los demás.
Los seis caminamos desordenador hacía la puerta. Fue Brooke la que llamó al timbre, y una cabellera castaña y lisa con ojos azules no tardó en abrirnos. Iba recubierto de.. ¿plumas?
-Danny, ¿qué es eso? –Preguntó la rubia cogiendo una de su chaqueta. -¿Estáis despellejando almohadas o qué?
-Guerra. –Nos dio la espalda y volvió a adentrarse en la casa.
-¿Es seguro? –Pregunté, pero Holly se me adelantó. Le seguí el paso, y mientras nos dirigíamos lentamente hacía el salón, Dougie pasó como una bala, seguido por Harry, quien alzaba los brazos con un cojín entre las manos. -¡Dougie! ¡Harry!
-Sabía que tranquilos no estarían. –Susurró Brooke.
Cuando pasó un poco después Danny, esta logró cogerle por la camisa y pararle. Hicieron lo mismo con Harry y Dougie, aunque con el rubio resultó un poco más difícil. No había problema. Holly se tiró como una hiena a por él, tumbándole en el suelo y bloqueándole los brazos. Todos nos quedamos perplejos, temiendo que se levantara y nos hiciera lo mismo.
-¿Holly? –Dougie empezó a reír, con dificultades al respirar. -¿Qué haces fuera de casa?
-¿Te molesto? –Volvió a su actitud agresiva, pero se despegó de Doug y le ayudó a levantarse.
-Que va. –Doug se tiró a sus brazos. –Me alegro de que te pegue el sol a la cara.
-Muy gracioso. –Holly intentó evitar sus carcajadas, pero no resistió. Correspondió a su abrazo y fue ella la primera que se separó. Echó un vistazo alrededor, al igual que todos nosotros. -¿Pero como puede estar tú casa tan patas arriba, Harry?
-Cúlpales a ellos. –El batería señaló a sus dos amigos. –Fueron quienes empezaron esta batalla.
-Decías que de poco iban a servir cuando nos mudemos. –Le acusó Doug con su voz chillona. -¡Fuiste tu el que nos diste la idea!
-Sí, además tiraste el primer cojín. –Danny le sonrió pícaramente. –Nosotros tan solo te lo devolvimos y ahí empezó todo.
-Chivatos… -Susurró el chico de cresta, apartando la mirada de ellos como un niño enfadado, pero conservando su sonrisa.
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