Dejé despreocupadamente la mochila al lado de la puerta y me dirigí rápidamente a mi habitación.
Estaba nerviosa, sabía la que se me iba a venir encima de parte de papá. Él se notaba mis estudios y comportamiento muy a pecho, y cualquier pega era el doble de preocupante para él.
Pero no había otra. Tenía que estuchar su reprimenda sí o sí, y luego soportar sus duras miradas. Pero al menos no le iba a durar mucho tiempo.
Iba a enroscarme en la cama en compañía de mi portátil cuando oí el ronroneo de Marvin. Poco después, noté como arañaba mi puerta.
La abrí cautelosamente y allí me encontré al felino, mirándome con ojos tiernos, esperando algo.
-A Tom aún le quedan algunas horas para venir. –Siseé, pero solamente conseguí otro ronroneo. –Que quieres, ¿comida? No se donde la guarda Tom.
-Añora a mi hermano. –Dijo la voz de Carrie desde el fondo del pasillo, haciendo que diera un respingo. –No me deja cogerle, supongo que aún no tiene mucha confianza en mi. –Se acercó poco a poco a donde estábamos nosotros. –Prueba a cogerle en brazos tú.
Así hice. Me arrodillé enfrente de Marvin, quien se mantuvo quieto y mirando con curiosidad lo que hacía. Lo cogí suavemente, y llevándomelo al pecho, lo alcé. Dejé que olisqueara mi cabello mientras entrecerraba los ojos. Parecía cansado.
Carrie vaciló antes de levantar la mano para acariciarle, pero no hubo reacción de parte de Marvin.
-Tiene un pelo muy suave y bonito. Tenía miedo de que me mordiera.
-Supongo que le falta cogerte confianza. –Empecé a acariciar yo también sus orejas. Reparé en una cosa. -¿No deberías de estar en clase?
-Me encontraba mal. –Una pícara sonrisa se asomó por la comisura de sus labios, e inevitablemente sonreí al haberla pillado. –Está bien. No tenía muchas ganas de ir.
-Procura parecer enferma cuando Debbie te vea. Y por parte de James, no te conviene que se entere.
-James es igual que mamá contigo. No me dirá nada.
-Ventaja.
-Pretenden caer bien. –Se encogió de hombros, mientras apartaba la mano del felino. –Creo que voy a seguir “enferma” –Y se giró para regresar a su habitación.
Llevé de nuevo a Marvin hasta la habitación de Tom. Dude al principio de entrar, pero solamente iba a ser medio segundo. Abrí la puerta con la mano libre que tenía, y descubrí su desastrado cuarto.
Dejé descansar a Marvin sobre su pequeña cuna.
Inspeccioné con una rápida ojeada la habitación de mi hermanastro.
Había bastante CDs de grupos que conocía, la ropa metida debajo de la cama y tirada dentro del armario, pues se veía como una manga caía por debajo de la puerta.
Observé sus fotos; a Harry, a Giovanna, a Dan, A Doug, a Holly… a todos. Un sentimiento de incomodidad me rodeó. Estaba siendo una acoplada en sus amigos, y Holly tubo razón aquel día. Yo allí no pintaba nada.
El fuerte ruido del poli tono de llamada de mi móvil hizo que alejara todos aquellos pensamientos. Una vez más, me sobresalté. Saqué el celular de mi bolsillo del vaquero y observe el nombre de Dougie en la pantalla.. espera, ¿Dougie?
Apreté al botoncito verde para contestar.
-¿Dougie? –Me apresuré a salir de la habitación de Tom, mientras me apoyaba sobre la pared del pasillo.
-Eve, escucha, ¿qué haces?
-Hablar contigo.
-Obvio. –Noté su risita. –Esta tarde tengo pensando pasarme a por los chicos. ¿Te vienes?
-No tengo transporte para ir. –Me quejé, pero en sí era verdad.
-Oh, mierda, es cierto. –Ignorante. -¿Crees que Debbie o tu padre podrán llevarnos?
-No voy a molestar a Debbie en un viaje más, y James ya vendrá enfadado como para que nos lleve.
-Vaya. –Noté como suspiraba, pero, ¿pensaba? –Más tarde te llamo. Ya se me ocurrirá alguna idea, ¿de acuerdo?
-De acuerdo. –Y corté la línea.
…
-…y aparte de tu impuntualidad, Evelyn. Ya sabes que no puedes llegar a la hora que quieras cuando estás en la universidad. –Papá no callaba. –Y encima desapareces por Londres con un amigo.
-James, aún no te has metido ni una cuchara en la boca. –Intentó ayudarme Debbie, pero tenía razón. No había tastado su comida aún.
-Oh, claro. –Llenó su cucharada y tragó rápidamente. Segundos después, volvía a hablar. –Debías de haberte esperado en la carretera, o buscar un medio de comunicación para llamarnos. ¡Pero no! Va y te adentras en Londres. ¿Y si te hubieras perdido?
-No fuimos lejos, papá. –Llené mi última cucharada. Quería escapar de allí lo antes posible.
-Pero desconoces sus calles y cabría la posibilidad de perderte, a parte de que.. –Pero el timbre sonó, el ruido de mi salvación.
-¡Voy yo! –Salté de mi silla, y corrí hasta abrir la puerta. Cuando lo hice, la poco conocida pero amistosa cara de Logan me sonreía. -¡Logan! ¿Qué haces aquí?
-Vine a ver si te apetecía dar una vuelta. A mi también me han echado a la hora del almuerzo. –Rió, e inevitablemente me quedé contemplando su perfecta y hermosa dentadura.
-¿Qu.. qué hiciste?
-Hicieron una guerra de comida, y justamente cuando me uní, mi porción de comida le dio al profesor de educación física. Y bueno, aquí estoy. –Espero a que hablara, pero las palabras no fluían. –Bueno, ¿qué me dices?
-Oh, sí, sí. –Sin pensármelo, corrí a la cocina y metí mi plato en el fregadero. Me despedí de papá, Debbie y Carrie y regresé al umbral. –Corre, antes de que mi padre me impida salir. –Y cerré la puerta tras de sí.
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