Holly. Su nombre pasó a toda
velocidad cientos de veces por mi cabeza, como un coche de carreras en mitad de
una. Su imagen iba acompañándolo.
Holly, la típica rebelde que
pocas veces se molestaba en peinarse. La chica que no le importaba
absolutamente nada de lo que pensaran los demás, sobre ella o sobre otros.
Descuidada, airada, alta, castaña y aún así, con un encanto natural, que le
serviría más aún con los hombres si no fuera tan vehemente.
Titubeé al intentar hablar, pero las palabras se
atragantaron en mi garganta. Miré a Dougie, donde descubrí la total seguridad y
verdad en sus palabras. No me estaba mintiendo. Doug no me mentiría en algo
así.
Desvié un poco más hacía
delante mi mirada, y la encontré. Tan semejante a como la había recordado
segundos atrás en mi mente. Esta vez se dedicaba a reírse escandalosamente de
algo, junto a Danny y Harry…
…y sacándome totalmente del
tema, mis ojos se dirigieron a Harry. No, aquel no era el momento de pensar en
el. Tenía que centrarme en el tema de Dougie y su respectiva enamorada, pero él
me llamaba tanto la atención.
Recordé que al principio
tenía una idea muy clara de que, si nos uniéramos en parejas, como
concordaríamos. Thomas había tenido una idea parecida a la mía, pero antes de
que yo la reflexionara y modificara, había objetado sus equivocaciones.
Al principio, yo se supone
que tendría que haber acabado con Dougie, tal como yo deseaba, o había deseado.
Y Holly, con mí deseado batería. Pero no, todo había dado un cambio radical.
-¿Y bien? ¿Qué… qué piensas?
-Ojala te pudiera aconsejar… pero Holly es tan
reservada en sus sentimientos. Nunca la he visto con ningún chico, ni fijarse
en ninguno. No sabría decirte.
-Sé que lo tengo crudo, pero lucharé por ella.
–Suspiró, tal como un enamorado. –Quisiera besarla. Pillarla improvista y
aprovechar para besarla. Quiero ver que me hacen sentir sus labios, cual sería
su reacción y sobre todo, quisiera asegurarme de mis sentimientos.
Recordé la tarde en el
parque, el último día de la entrega de flores. A Harry, la distancia, el banco,
su velocidad para alcanzarme y su beso. Sobre todo su beso, el contacto de sus
labios sobre los míos y el revuelco de mi corazón. Y entendí a Dougie.
-No se que facilidad tienes, pero desvelas secretos
con tu mirada. –Susurró Doug mientras me observaba con fascinación. –Esto que
he descrito parece que lo hayas vivido.
-Puede ser. –Ladeé mi cabeza, para dispersar aquel
recuerdo de mi mente. –Los chicos actuáis así. Y en ocasiones, es lo mejor que
hacéis.
-Harry se insinuó así. –Adivinó. -¿Crees que tal vez
debería imitarle? ¿Me lanzo?
-No, no. Primero déjame averiguar un poco sobre
Holly. –Le pedí mientras el adalid nos mandaba que adelantáramos.
……….
-Anne es una de las chicas mas sexys que he visto
jamás. –Oí susurrar la voz de Logan no muy lejos de mí espalda. Enarqué las
cejas y me giré para verle de reojo. Este me observaba. –Jamás había visto
cabello más precioso que el suyo.
Carcajeé. En los últimos
meses había conocido perfectamente a Logan. Sabía como era y cuales eran sus intenciones,
de modo que intenté acelerar el paso para volver a alcanzar a Brooke. Había
requerido tiempo para pensar, pero empezaba a agobiarme la soledad.
Por su parte, parecía que
Logan me pasaba los talones. Aunque acelerara el paso, su voz seguía susurrándome
el oído. Adulaba su cabello, su cuerpo, su sonrisa… y no me extrañaría que lo
hiciera también de sus pies.
-¿Estás celosa? –Oí su voz aún clavada a mi oído. Me
giré de golpe y lo encontré algo separado de sus amigos, con una sonrisa pícara
dibujada en el rostro.
-¿Celosa? –Carcajeé. –No tengo porque estarlo.
-¿Por qué no hay forma? –Su sonrisa se esfumó
mientras relajaba sus músculos. Suspiró y se revolvió el cabello. –Estoy harto
ya, Evelyn. Intentó ponerte celosa para ver si cedes de una vez. Intentó
hacértelo bonito todo, para ver si te relajas conmigo, pero no hay forma.
-No me lo haces bonito. –Aseguré. –Casi no hablamos
últimamente, así que no hay forma de que ceda.
-Se nota que estás enamorada. –Espetó con una sonrisa
pícara. Rodé los ojos. Ya empezábamos. –Y se perfectamente que no es por mí… ¿o
me equivoco?
-Yo no estoy enamorada. –Aseguré.
-¿A no? ¿Ni siquiera un poco de Dougie, el chico del
camino del baile? –Dijo secamente.
Desvié la mirada y me topé
con sus ojos azules, tan perforadores como nunca había observado. Se había
enterado, no sabía como pero su propia mirada me aseguraba que nada bueno iba a
suceder.
-Yo… -Tartamudeé.
-Doug me lo insinuó sin querer, pero no soy tan tonto
como para no darme cuenta. –Sonrió, pareciendo no ofendido. –Preguntó sobre su
pareja de baile. Le deje privacidad para ver las fotos que había echado Danny
aquella noche, pero bueno, creyó que le deje asolas. Susurró en una foto en que
salimos juntos tu nombre, y capté entonces porque te habías ausentando tanto en
una gran parte de la fiesta.
-Lo siento. Fue como un triángulo. No quería negarle
a ninguno de los dos el baile, además, ¡Yo no sabía que mi baile era con
Dougie?
-¿No..? –Estuvo unos segundos en silencio, hasta que
su ceño fruncido desapareció. –Él es el de las flores…
-¿Cómo? –Me acordé que no tenía que desvelar a Harry.
–Oh, ¡sí, sí! Pero no se lo digas a nadie,por favor. A cambio, ahora me he dado
cuenta que no siento nada hacía a él, así que te confirmo que no, no estoy enamorada.
Mentirosa –Me
susurré.
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