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lunes, 7 de mayo de 2012

65.Mantén la ralla.


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En un principio, Brooke me extrajo del armario un vestido de finos tirantes, negro y hendido por detrás de la cintura. Estuvo gran parte del tiempo exigiéndome que lo vistiera, pero negué rotundamente. Aparte de que aquel no era mi estilo, solo iba a ser una merienda-cena, y Brooke también se venía. O eso creía.
                -Es sobrepasarse si me pongo eso. –Espeté mientras sacaba del armario un vestido de verano, con un estampado de flores y perfecto para la ocasión. Cabía añadir que podría pasar frío al caer la noche, pero no importaba. Podría soportarlo. –Además, tú vas a estar delante, y te recuerdo que vas con jeans.
                -Sí, pero ya voy más arreglada que tu. –Me objetó. –Además, solamente voy a estar por la tarde. Ya pondré alguna excusa a la hora en que vayáis a cenar. –Sonrió pícaramente.
                -¿Cómo? –Titubeé. –No.. no pienso ir a una cena con Harry. Ya hago un esfuerzo por salir hoy, y menos ir a... ¡una cita!
                -¿Por qué no? Evelyn, te conozco, sé que una parte de ti quiere tener todas las cenas y demás con él –Fue a contradecirle, pero continuó -, y que otra parte se niega rotundamente a enamorarse de él, a querer alejarse lo máximo para evitar el sentimiento. Pero tarde o temprano tendrás que plantarle cara, y cuando lo hagas, todo el tiempo que has estado evitando para no colarte por él, se te vendrá abajo, pero intensificado. No tienes escapatoria frente al amor.
                -No estoy enamorada de Harry. –Siseé, azorada. Dudaba de mis propias palabras, pero, ¿cómo era eso? –Harry es solo un amigo, que… bueno, me regalaba flores y resultó que creía que me quería. Pero sus sentimientos y los míos que estoy sintiendo ahora, son todos una confusión. Lo mismo que sentí por Dougie.
                -Sientes más por Harry. –Negué con la cabeza. –No digas que no. Tal vez ahora no te des cuenta, pero en cuanto el sentimiento aumente, no tendrás marcha atrás. Y puede que ya sea tarde.
                -Solamente puedo esperar y ver que ocurre. –Puntualicé, abriendo la puerta y dándole paso a Brooke para que saliera. –Y ahora, antes de que viniera, me gustaría cambiarme.
Y dicho esto, mi amiga salió de la habitación. Tardé en cambiarme y peinarme. Las dudas me ralentizaban, me hacían pensar y no llegar a ninguna parte, y sobre todo, a sentir miedo. Miedo ante la posibilidad de que pudiera llegar a sentir algo por el batería y sufrir, perderlo, o no llegar a tiempo.
                Terminé de arreglarme y salí a mi habitación. Caminé con cautela por el corredor, esperando a encontrarme a Brooke en el salón… y como respuesta, oí sus cuchicheos, pero también los de mi hermanastro.
Los sorprendí, pero ellos no cambiaron de tema. Me dedicaron una rápida mirada y siguieron hablando.
                -…se hará ilusiones. –Comentó Tom. Instantáneamente, mi mente lo asoció con Harry. –Sus sentimientos están más despiertos ahora que nunca. –Me dirigió una mirada. –Si no quieres que la cosa aumente, y hacerle daño, evita cualquier beso, roce, conversación sobre vosotros dos en un futuro o cualquier otra cosa. A no ser, claro esta, de que desees lo contrario. –Arqueó una ceja, intentando sacarme alguna información sobre mis sentimientos.
                -No… yo no le amo. Es solamente un amigo. –Sonreí, incómoda. –Y tendré en cuenta tus avisos.
Brooke carraspeó, desacuerdo sobre mi respuesta. Le fulminé con la mirada, intentando asegurarle que estaba segura de ello… pero no podía. Yo misma dudaba de mis sentimientos, y una parte de mí deseaba desesperadamente saber la verdad.
El timbre de la puerta sonó en el momento oportuno. Dirigí una desesperada mirada rápida a esta, nerviosa, mientras el corazón me daba un revuelco. Ya estaba allí, y yo, a pesar de que me había arreglado, preparado e incluso pensando algunos temas de conversación, no estaba preparada de recibirle. Me quedé quieta, clavada en el suelo, pero fue Brooke a abrirle. Tenía su típica sonrisa burlona en el rostro.
Pero desapareció completamente, sustituida por la cara de asombro y vergüenza como la que yo tenía, cuando descubrió que Harry, quien estaba apoyado sobre el marco de la puerta, no iba solo. A su lado, con su típica sonrisa y faceta alegre y bromista, le acompañaba Danny Jones. Llevaba puesta una camisa de cuadros, desabrochada en dos botones y las manos en los bolsillos.
Brooke se atragantó con sus propias palabras cuando fue a hablar.
                -Ho… Hola chicos. –Puso su mirada sobre el pecoso. –Danny… ¿Qué haces aquí?
                -Harry me ha invitado. ¿No iba a ser él el único hombre? –Entró sin preocupación a la casa, mientras le guiñaba un ojo a Brooke. Los colores de esta aumentaron desconsideradamente. -¡Tom! ¿Te vienes con nosotros?
                -No tío. –Mi hermanastro tenía una sonrisa burlona en el rostro. Comprendía como nos deberíamos de sentir Brooke y yo .-He quedado con Giovanna para ir de tiendas esta tarde… -Se encogió de hombros. –Cosas de mujeres.
Le dirigí una rápida mirada con mi amiga. Esta tenía los ojos más abiertos que nunca. Me dijo algo, inaudible y moviendo tan solo los labios, pero no la comprendí. Luego, mis ojos se fijaron en el chico que descansaba tranquilamente en el umbral.
Y mi mirada se encontró con la suya. Harry me observaba con curiosidad, pero también con una pequeña sonrisa dibujada en la comisura de sus labios. Me enrojecí e intenté desviar y ladear la cabeza, pero no pude. Su mirada era demasiado cautivadora para mí como para romper la conexión visual. Allí, apoyado sobre el marco de la puerta, tan relajado, tan natural, una atracción junto a sus secuaces las mariposas, me bombardearon al completo.
                -Muy bien, entonces… ¿Nos vamos? –Sugirió Danny mientras volvía al encuentro con Harry.
Sus palabras me sirvieron de apoyo y escusa para apartar la mirada de Harry. Asentí, mientras me despedía de Tom con una sonrisa de socorro y volvía rápidamente hacía mi amiga.              
                -No, Danny no. ¿Por qué ha tenido que venir? –Me susurró al oído, dejando escapar todos sus nervios.
                -Bienvenida a mi mundo. –Le guiñé un ojo. Ahora ya estamos empatadas.
Y dicho esto, los chicos nos dieron paso. Harry poseía un Chevrolet Cruze, con un estampado negro. Me las ingenié para sentarme detrás, junto a Brooke. Teníamos muchos comentarios que intercambiar y muchos nervios que liberar. 

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