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jueves, 1 de marzo de 2012

31.País de Nunca jamás.


Noté como alguien me zarandeaba. Abrí rápidamente los ojos, pero tuve que entrecerrarlos para que no me hirieran los rayos de sol que se lograban colar por la ventana. Tom, con su alborotado cabello matutino, parecía mas feliz de lo normal.

-¿Qué.. qué quieres? –Le pregunté con el ceño fruncido, evadiendo sus brazos.
-James me ha pedido que te despierte yo. Está ocupado haciéndonos el desayuno. –Oí los ronroneos de Marvin alrededor de mi cama. –Hoy los chicos y yo debemos ir a la discográfica. Queremos sacar nuestro CD lo antes posible.
-Oh, genial, seguro que será increíble. –Aseguré sin mucho interés por el tema debido a mi cansancio.
-Y después de lanzarlo, empezaremos nuestro tour.

Aquello hizo que dejara de frotarme mis llorosos ojos y como un perro interesado, alcé rápidamente la cabeza. Tom se entretenía alzando a Marvin hasta su regazo.

-¿Tour? ¿Durante cuanto tiempo?
-No lo sé. Empezaremos por toda Inglaterra, y luego ya iremos por Europa. –Parecía no darse cuenta de mi cara; estaba absorto con sus pensamientos. –Cuando vayamos a Francia, visitaremos Disneyland. La última vez que fui fue increíble.
-¿Cuándo empezará vuestro tour? –Pregunté, ignorando su ilusión.
-Aún queda, no te preocupes. –Me tranquilizó comprendiéndome de una vez por todas. –Primero tenemos aún que mejorar algunas que otras canciones, y obviamente ponerle nombre al CD. –Embozó una tímida sonrisa. –Hemos estado pensando en ponerle algo fantasioso, como Neverland o algo así.
-¿Qué tal Wonderland? –Frunció el ceño. –Para una fan, un CD con las nuevas canciones de su grupo preferido es algo maravilloso, nos ayuda a refugiarnos de la realidad, e incluso muchas veces sus canciones nos ayudan más que las propias personas a las que consideramos amigos; eso es maravilloso.
-Buena idea. –Puntualizó con sinceridad. –Realmente tienes razón. ¿Y yo quería llamarle Neverland? Dios, no tiene sentido.

Sin evitarlo, me sentí alagada. No pudimos decir nada más; la cotidiana campanita que hacía sonar mi padre para las comidas llegó hasta mi habitación. Me apresuré en levantarme, y junto a Tom, fuimos a la cocina. Aquella mañana que incluso llegaba a estar soleada, James parecía de muy buen humor.

-¿Has hecho huevos para desayunar? –Se extrañó Tom, sentándose bruscamente en su silla. –Increíble, me encantan.
-Papá, ¿desde cuando haces este tipo de desayunos? –Me senté al lado de mi hermanastro y empecé a palpar con el tenedor el huevo, el cual parecía gelatina. –No suelen sentarme bien.
-Pruébalo, no pierdes nada.
-Estoy acostumbrada a mi vaso de leche. –Contradije. –Luego seguro que se me quitarán las ganas de almorzar.
-Dime Evelyn, ¿pretendes quitarme mi buen humor? –Papá dejo su último plato enfrente de su silla, mientras me dedicaba una sonrisa tierna. –Además, te encantan este tipo de comidas; disfruta y calla.

Decidí no molestarme en protestar. Sabía que aquel tipo de desayuno no iban a sentar bien a mi organismo, pero desayuné; había que decir, que para mí, aunque me encantaran los huevos y esos tipos de comidas grasientas, a primera hora de la mañana era cuando menos quería comer.



Extrañamente, mi padre se las había ingeniado para que aquella mañana Tom y yo no llegáramos tarde. Apenas faltaban cinco minutos para que la alarma de entrada sonara, y a la primera persona que vimos fue corretear a Brooke por el campus. Su cabellera rubia y ondulada llamaba la atención incluso a metros.

-Brooke, ¿dónde vas? –Le pregunté mientras nos acercábamos. Estaba feliz, sin duda.
-Oh, estoy esperando a entrar. –Estiró sus brazos y empezó a dar vueltas, observando el cielo con una expresión de felicidad radiante. –Hoy hace un precioso día; no lloverá.
-¿Qué te pasa, Brooke? –Preguntó indiscretamente Tom, ignorando su conclusión.
-Ya tengo pareja para el baile.
-¿Quién? –Mi hermanastro cambió su expresión; ahora parecía completamente interesado.
-Danny. –Le auto-contesté yo, adivinando la respuesta de mi amiga.
-¿Cómo lo sabías? –Se extrañó ella.
-Sospechaba. –Reí por lo bajo. Era evidente que tanta felicidad por tener pareja para baile, era por el señorito Jones. -¿Te lo ha pedido él o tu a él?
-Él a mi.
-A sí es como debe ser. –Dije yo orgullosa. –Siempre fuerte.
-Tampoco pasaría nada si las chicas tomáis de vez en cuando las riendas. –Protestó la voz de Harry detrás mía; se acercaba con su mochila Reebok colgando de su hombro derecho. –Deberíais de haber visto la cara de Brooke cuando Danny se lo ha pedido.
-¿Ha gritado? ¿Llorado?
-Casi no podía hablar por las risitas que se escapaba, y el repentino color rojizo de su cara no la ayudaba. –Sonrió. –Incluso parecía más nerviosa ella que Dan.
-¿Y donde está ahora?
-Se ha quedado con Dougie en los bancos. Yo he venido a buscaros.

La alarma sonó. Un sentimiento de pesadumbre me recorrió entera; con todas las pocas ganas de empezar a dar clase, anduve junto a mis tres amigos hasta la entrada del edificio. Se me iban a hacer eternas las próximas horas.

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