¿Qué opinas sobre este fic?

miércoles, 21 de marzo de 2012

40. Huida en su despiste.



Intenté que mi mente recuperara un poco el sentido común, aún sin creer que Lizard me estaba besando, y con la mayor pesadumbre y sin entender muy bien por qué, coloqué mis manos sobre su fuerte pecho y me separé de él.
Fue entonces cuando mis cuerdas vocales no supieron que emitir. Lizard me miraba confuso, sin entender, mientras que sabía que por mi parte, mi colorete aumentaba desconsideradamente.
                -¿Por qué…? –Intentó saber él, pero parecía también avergonzado. –Lo siento si te ha molestado, de verdad que lo siento.
                -No, no, no me ha molestado. –Intenté acercarme a él, pero me contuve. –No quiero que destrocemos nuestra amistad de siempre, no quiero perderte como amigo.
                -Weird, se que no se ni como te llamas, ni como eres en realidad y tal, pero no sé como decirlo… -Se mordió el labio mientras que sus celestes ojos rodaban a un lado, a través de la máscara. –Me parece que nada vez me estoy colando más por ti.
                -No, estás confundiéndote. –Afirmé, con el mayor vacío en el pecho que nunca. –No sabes nada de mi, ¡no me puedes querer!
                -No me preguntes como, pero eso es lo que siento. –Su rostro pareció hacerse más sereno, mientras daba el paso que antes no me había atrevido a dar yo. –Quiero que descubramos nuestras caras de una vez.
                -Oh, Lizard ya sabes que pienso sobre mi misma.
                -Por favor te lo pido. –Llevó sus manos hasta su máscara, mientras amenazaba con quitársela. –Yo también estoy asustado por si no te gusto, pero tenemos que dar este paso algún día, ¿no?
                -No te quites la máscara, por favor. No quiero cometer el riesgo de que todo camb… -Pero paré de hablar cuando, ignorando mis comentarios, él se arrebató su máscara, dejando al descubierto su rostro.
Lo que vi entonces era lo último que esperaba ver. Una parte de mi cayó en un profundo abismo de duda y confusión, de incredulidad y por otra parte, mi cabeza logró encontrarle sentido a todo. Allí, enfrente mía y con su peinado rubio revuelto, se encontraba el mismísimo Dougie Poynter, observándome con los mismos ojos vidriosos que antes no había sabido reconocer. ¿Pero como había estado tan ciega? ¿Cómo no había reconocido su voz, o su cabello, o simplemente su cuerpo, el cual conocía muy bien de mi amigo bajista?
Me llevé la mano a la boca, sin creer lo que veía. Ahora y más que nunca, no iba a dejar que supiera que era Evelyn Bekker, sabía perfectamente que se llevaría el disgusto de su vida. Al parecer, él esperaba de mí una chica popular quizá, guapa y con glamour, y yo era todo lo contrario a eso. Ser yo no era bueno.
                -Dougie… -Fui a decir, pero reparé en que tenía que fingir que no nos conocíamos. -…Poynter.
                -¿Me conoces? ¿Eres amiga mía en realidad? –Dio otro paso y me lo encontré más cerca, mientras sus ojos se achicaban llenos de felicidad. –Te toca, quiero ver quien eres.
                -No por favor, enserio. –Noté como él me cogía por la cintura, intentando seguramente darme tranquilidad, pero yo no podía relajarme en aquel momento. –No deberías de haberte quitado la máscara.
                -¿Por qué? –Frunció el ceño, pero no se cortó en levantar sus manos hasta mi antifaz.
Antes de que reaccionara, y como escusa, ambos oímos una voz no muy lejos de nosotros, poniéndonos en alarma y haciendo que nos separáramos. Reconocía perfectamente esa grave voz de uno de mis mejores amigos: Harry Judd.
                -¡Dougie! ¿Dónde estás? Tienes que entrar.
Fue entonces cuando no me paré a pensarlo dos veces. Aprovechando su despiste, rodé sobre mis talones y dándole mi espalda, empecé a correr en dirección contraria a la de Harry y Dougie. Me resultaba enormemente difícil seguir manteniendo el equilibrio, pero lo conseguí de alguna forma, llegando hasta la entrada del baile, una vez ignorado los gritos del antiguo señor Lizard pidiéndome que me esperara bajo el seudónimo aun de Weird.
Mis lágrimas aguantaban peligrosamente sobre mis pupilas. Cuando me despedí del jardín y entré entre la multitud y la música, fue entonces cuando me quité mi máscara. Tenía que deshacerme de ella y evitar que si Doug entraba, me reconociera.
Busqué durante varios minutos y con bastante nervio a alguno de mis amigos, y por suerte, con la primera que di fue Brooke, quien conversaba animadamente con Danny. Apenas mis ojos se fijaron en que este le estaba rodeando por el cuello, pues cuando llegué yo, ambos se separaron. Fue Brooke la única que se avispó de que me ocurría algo.
                -Danny, ¿no querías hacer una foto a todos nosotros? Ves a buscar a los demás mientras, yo estoy con Eve.
                -De acuerdo, no os mováis. –Aceptó despidiéndose con un guiño de su acompañante.
                -¿Qué tal con Danny? Parecíais muy juntitos antes. –Me apresuré a decir con mi voz temblorosa, acusándome de mi llanto.
                -Dime que ha ocurrido con Lizard. –Ella me agarró por los hombros, mientras inevitablemente rompía a llorar sobre su pecho.
                -Es justamente él. –Me sentía fatal, arrepentida y avergonzada. –Él y nadie más, el chico más perfecto que pudiera haber.
                -¿Quién? ¿Ya sabe quién eres tú? ¿Te ha dicho algo malo?
                -No, ha aparecido justamente Harry y no ha logrado descubrirme. Todo lo contrario, ha sido demasiado bueno, tal como es.
                -Evelyn, no me dejes con la duda. –Se separó de mi para observarme mejor. -¿Quién demonios es Lizard?
                -Dougie. –Volví a romper mi llanto. –Lizard es Doug.
                -¿Bromeas no? –Carcajeó forzadamente, pero pronto se separó de mi sin creerse lo que oía. –Por eso tocaba el bajo. No me lo puedo creer.. ¿¡Y le has dejado plantado!?
                -No quería que se llevara un disgusto conmigo cuando me quitara la máscara.
                -Eres idiota. ¡Por dios Evelyn! ¿Cómo se iba a llevar un disgusto? –Rió, aún estupefacta por la historia. –Y has echado a correr así porque si cuando has oído a Harry, ¿sin más?
                -También, -Espeté, interrumpiéndola. –me besó. Bueno, le besé. –Zarandeé la cabeza. –Nos besamos.
                -¿Aún con o sin la máscara?
                -Con.
                -No quiero imaginar como debe estar el pobre Dougie. –Se llevó las manos a la cabeza. –Por Dios Eve, imagínate ser él. Le besas, te quitas la máscara, y así por que sí y a tu mínimo descuido, él sale corriendo. ¿Cómo te dejaría?
                -Mierda. –Balbuceé, arrepintiéndome aún más, pero no tuve tiempo a decir nada más.
Danny había vuelto, con Tom, Giovanna, Holly, Cole, Logan y Katherine detrás. Mientras preparaba su cámara y todos nos colocamos en posición, Logan aprovechó para bombardearme a preguntas de porque no había aparecido en toda la hora. Inventé que el baño estaba lleno y cuando por fin hube entrado, me había encerrado allí. Resultaba un poco 
embarazoso, pero en aquel momento me daba igual Logan y cualquier otra cosa. Solamente estaba Dougie en mi cabeza.

0 comentarios:

Publicar un comentario