Empecé a seguir lentamente los pasos de Katherine, quien también había sacado su horario al igual que yo. No me hizo falta echarle una ojeada de nuevo a la hoja; todos los martes después de comer compartía la clase de Filosofía con ella, y a fin de cuentas era mi compañera de mesa.
-Toca filosofía. –Le informé por su espalda, acoplándome a su lado.
-Ningún año llego a aprenderme los horarios; cuando empiezo a memorizarlos, el curso ya se ha acabado. –Criticó mientras volvía a plegarlo y lo metía dentro de su bolsillo. –Al menos ahora toca con la señora Austen; esta te llega a hablar cordialmente.
-Es soportable. –Opiné. Mi relación con el profesorado nunca era buena.
Nos colamos entre la gran muchedumbre del pasillo, e intentando no perdernos de vista anduvimos hacía la otra parte del largo corredor. La puerta de la clase de Filosofía se encontraba abierta, y algunos que otros alumnos ya se encontraban merodeando por la sala. Cuando entramos, lo primero que hicimos fue dirigirnos a nuestras mesa; no hacía falta malgastar tiempo dando vuelvas a las mesas.
Salí sola de la puerta principal de la universidad. El sol aún estaba a la vista, y causaba que mis ojos se entrecerraran cuando se encaraban a él, pero eso sí, adoraba aquel tiempo. Era reconfortante que te llegara un poco de calor natural cuando vivías en Inglaterra, con su niebla, frío y lluvia visitándote todos los días.
Llegué hasta el final del campus donde los chicos del grupo y Holly ya se encontraban. Todos exceptuando a mi amiga parecían esperar el coche que les llevara a la discográfica.
-Eve, les he comentado lo del título para el CD. –Me sonrió Tom. Oh, vergonzoso. –Les parece una buena idea, seguramente lo usemos. ¿Te pareces bien?
-Claro que sí. –Me puse al lado de Holly, quien escuchaba detenidamente nuestra conversación. -¿Quién viene a recogeros?
-Emma, la madre de Harry.
-¿Y a que hora aproximadamente volveréis?
-¿Tanto nos echarás de menos? –Murmuró Danny intentando hacer su voz más ¿Varonil tal vez? –Antes de las ocho solemos estar ya en nuestros pueblos.
Sonreí de acuerdo. Como pasatiempo mientras los demás coches o amigas llegarán, reemprendí con Holly la típica conversación sosa de chat que tenían las personas que no se conocían. Fue la voz que tanto me encantaba escuchar la que hizo que cerrara nuestra charla para dedicarle tiempo a él, a Logan.
-Evelyn. –Me llamó por detrás, mientras yo me giraba para atenderle. -¿Crees que esta tarde podrás venirte a dar una vuelta con Cole y conmigo? Sé que Tom no estará.
-Lo siento Logan, pero tengo la semana saturada de exámenes y tengo que estudiar. –Me maldije por dentro. –Me temo que para otra ocasión.
-Ya veo. –Frunció el ceño mientras clavaba su mirada en el asfalto. –Y dime, ¿tienes ya pareja para el baile.
Mierda. No podía ser lo que creía que era. Claro que tenía pareja, Mr.Lizard, pero no iba a ir diciéndolo por ahí, absolutamente a nadie. ¿Qué contestaba? Tal vez si le decía que sí, la verdad, insistiría en que le contara quien era.
-Oh, em… seguramente no acudiré al baile, además de que no sé bailar.
-¿Crees de verdad que alguien sabrá bailar? –Rió. –Y no siempre vas a tener la oportunidad para ir a un baile.
-No quiero confirmar nada sin estar completamente segura.
-Muy bien. –Levantó la mirada por encima de mi hombro, mirando a algo o alguien. –Entonces… ¿si resulta que al final si acudes, te gustaría ser mi pareja de baile?
-Uhm… -Pues claro que no, no puedes decir que sí, ya tienes pareja. –Claro.
-Gracias Eve. –Infló su pecho a aire, aún sin apartar su mirada del punto fijo. –Ya hablamos luego, creo que no soy muy bien recibido aquí. Hasta luego. –Y se giró para irse.
Me di la vuelta para comprobar a que miraba. Me encontré con os firmes y duros ojos de Dougie, quien parecía algo decepcionado. Sin saber porqué y pasando de su mirada, le sonreí. Su faceta cambió al instante, pues me devolvió la sonrisa que le había mandado.
Me volví hacía Holly para seguir la muerta conversación que teníamos, aunque los problemas, dudas y cuestiones seguían sin abandonar mi cabeza. Era una irresponsable, tenía dos parejas. ¿Y ahora que hacía?
El claxon del coche de Debbie me abandonó de mis pensamientos. Desde dentro me sonreía invitándome a entrar. Me despedí de todo el mundo con una sonrisa y me metí dentro. La última mirada la tuve con Tom, quien observaba como su hermanastra y madre se alejaban aquella única tarde del campus, sin él.
-Ridículo, vergonzoso, patético. –Adjetivé con Brooke a la otra línea. –No quiero ir con vestido, ¿no puedo llevar sudadera y jeans?
-Eve, no digas tonterías. –Dijo mi amiga con su típica dulce voz. –Entonces qué, ¿el jueves te vendrás con nosotras a la tienda a comprarte junto a nosotras el vestido?
-Está bien. –Me resigné. Sabía que tenía que acabar yendo, y no tenía ni un solo vestido que vestir. –Pero no quiero que haya ni una sola burla ni miradita.
Brooke acabó aceptando y prometiendo y cortó la línea. De nuevo me volvía a encontrar con mi oscura habitación, donde los rayos de sol aya habían concluido y solo iluminaba la tibia luz de la lámpara de mesita.
¿Y aquí haría yo el próximo lunes? La fiesta iba a acabar siendo de máscaras, de modo que tenía la esperanza de que Logan no me reconociera y quedar sin problemas con Lizard, o también la cosa podría ir al revés.
Me recosté sobre el edredón, ocupando toda la cama mientras suspiraba sonoramente y miraba al techo. Aquellas eran dudas demasiadas imprecisas.
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