Salí apresurada de la última clase, aún sujetando como podía los libros por debajo del brazo. La multitud de gente que se dirigía hacía el comedor me envistió, obligándome a aferrar como pudiese mi mochila para que los libros no cayesen al suelo.
Conseguí dejar de ser empujada cuando me metí en un hueco entre las taquillas, dejando mi mochila sobre el suelo y empezando a colocar los libros dentro de ello.
Era un desastre; todos están mal puestos, los cuales me impedían que pudiera poner los demás. Se me habían caído los libros de biología y sus libretas. Y mis nervios cada vez aumentaban a más. Absolutamente toda la gente que pasaba a mi alrededor me estaba observando, y de vez en cuando lograba oír alguna risita entre el bullicio de voces.
Vi como una mano intentó coger mis libros esparcidos por el suelo, y pensando mal e intentando que no me robaran nada, le aferré rápidamente de la muñeca antes de que se los llevara y viera quien era el causante.
Subí mi vista hasta sus ojos y distinguí el azul resaltante y su flequillo castaño caer por la frente; Logan intentaba ayudar, y parecía impresionado por mi reacción. Me apresuré para soltarle lo antes posible, mientras los coloretes se asomaban.
-Oh, lo siento Logan. No me había fijado en que eras tú.
-No importa. –Carcajeó y acabó recogiendo y ordenando los libros, mientras yo aclaraba el ajetreo de dentro de mi mochila. –Podrías haberlo hecho en clase.
-El señor Lawrence me estaba echando prisas, no he tenido tiempo.
-¿Te sentarás hoy con Cole y con migo en nuestra mesa? –Me propuso ignorando el tema de los libros, mientras recuperábamos la compostura y me echaba mi mochila a la espalda. –Si quieres, claro.
-Oh. –Claro que quería, pero tampoco quería dejar a mi otra mesa. Intenté buscar las palabras correctas, o por lo menos, la decisión que tomaría. –Gracias Logan, pero no creo que sea de muy buena educación dejar a Tom y estos así porque sí, después de que me dieran una mesa. –Me mordí el labio, intentando no haber quedado mal.
-Te comprendo. –De nuevo rió, enseñando su perfecta hilera de dientes. –Por lo menos si podemos ir juntos al comedor, ¿no?
-Claro que sí. –Articulé.
Silencio, si se podría decir.
Ambos nos manteníamos callados, pero lográbamos entretenernos escuchando a hurtadillas las conversaciones de los que pasaban a nuestro lado. Jane Smith, una chica que no se molestaba en ayudarte cuando te veía en apuros, conversaban con alguna amiga suya que no había visto antes. Al parecer, comentaban sobre el último examen de Matemáticas. Compartía clases con Jane.
Luego, un robusto chico de raza negra pasó por mi lado. Parecía el típico musculito que se pasaba el día entero en el campo, haciendo abdominales o levantando pesas de a saber cuantos kilos. Caminaba junto a dos amigos suyos, de la misma clase social, mientras una sonrisa pícara se les formaba en los labios. Tetas, culos y demás cosas que preferiría no decir era su tema de conversación.
Adopté una faceta de asco. La mayoría de hombres hoy en día eran así.
Junto a mi curiosidad y fisgoneo, en menos de lo que me di cuenta ya habíamos llegado al comedor, abastecido de los estudiantes. Me despedí de Logan con una de sus tiernas sonrisas y caminé hacía mi cotidiana mesa, en la cual ya se encontraban mis amigos.
Me fijé en Holly; estaba hablando con Harry, y extrañamente sonreía como nunca.
Cuando hube llegado, los chicos me saludaron con el típico saludo ese, que consistía en el “Ye” más perezoso que había oído. Las chicas fueron más cordiales y me dedicaron al menos una sonrisa.
-¿Quieres dejar de sonreír? –Pidió Holly a Brooke, quien se encontraba enfrente suya. –Pareces tonta.
-¿Yo? No es malo sonreír.
-No, no lo es, pero a este paso te vas a quedar sin mandíbula.
-Déjala que sonría; le he hecho el honor de convertirla en mi pareja de baile. –Dijo Danny con su típico orgullo, mientras guiñaba un ojo a nosedonde.
-¿Irás con Danny? –La castaña se llevó las manos a la cabeza. –Dios, el estúpido baile. No pienso asistir.
-Oh venga Holly, todo el mundo vamos a ir. –Miré un segundo a mi bocadillo. Mr.Lizard era mi acompañante. –No puedes quedarte ese día en casa.
-Ni siquiera tengo pareja. –Alzó sus hombros en señal de indiferencia. –Y además, bailar es ridículo. No pienso hacer el cuadro delante de media universidad.
-No van a estar todos pendientes de ti. –Dougie observaba su manzana, mientras la giraba entre sus manos. –Deja de poner pegas y ve con Giovanna o Eve a comprar vuestro traje.
-¿No decías tu lo mismo que yo sobre el baile? –La castaña levantó una ceja. -¿Ya tienes parejas, Doug?
Puede ser. –Una sonrisa pícara se le dibujó en la comisura de los labios. Harry le pellizco las costillas, mientras gemía por cosquillas. -¡Harry, déjame!
-¿Quién es? –Preguntó Danny mientras acercaba su rostro a él. Tenía toda la cara absolutamente llena de pecas, preciosas pecas que concordaban con su tez. -¿Cómo no nos habías dicho nada?
-Porque no es nada serio. –Se levantó de su asiento, pero apenas dio media vuelta se encontró con el rostro de Cole. –No vuelvas a darme ese susto, Cole. –Musitó después de su respingo mientras se aferraba el pecho con la mano.
-Oh, lo siento. –Una sonrisa tímida se dibujo en su cara. Noté como dirigía una disimulada mirada a Katherine, quien apenas había levantado la cabeza para verle. -¿Podemos Logan y yo sentarnos con vosotros?
-Apenas faltan dos minutos para que suene la alarma de entrada de clase. –Informó Harry mirando su reloj de pulseras.
-Oh.
-¿Y podemos sentarnos los próximos días con vosotros? –Preguntó Logan, apareciendo por la espalda de su amigo. Había que decir que su grave y seductora voz había hecho que todas le prestáramos más atención a él que a Cole.
Observé a los chicos. Se dirigieron una rápida mirada entre ellos, de desaprobo, exceptuando a Tom quien parecía no ponerle importancia al asunto y sonreía.
-Claro que sí. –Aceptó Giovanna con la misma sonrisa que tenía Tom. Al parecer este no se había dado cuenta de que tenía el mismo interés que las otras con Logan.
0 comentarios:
Publicar un comentario