De acuerdo, creo que me he pasado un poco con este capítulo. Me dejé llevar demasiado y aquí tenéis este cacho texto. Pero bueno, con ganas no os quedaréis :3 Gracias!
Y allí estaba Brooke, tan despreocupada como si nada pasase y tecleando en el ordenador, con la ventana de la conversación de Lizard abierta.
Mi hermanastro y yo nos echamos encima de ella, apartándola del ordenador de un empujón y acercando nuestros ojos a la conversación. Teníamos que leer lo que había estado hablando con él.
-Hii…
-Hola.
-Lizard, lo siento mucho por lo del baile. No me atreví a enseñarte como soy.
-No entiendo porque echaste a correr. Pareció que te asusté o algo, ¿tan horroroso soy?
-¡No! Eres precioso, tienes unos ojazos que cualquier chica se quedaría embobada con verlos, un pelo, un cuerpo, una sonrisa… -Miré atónita a mi amiga, mientras seguía la conversación con nosotros. Me dedicó una sonrisa maliciosa. –Estás para comerte.
-¿Perdón? ¿Eve, eres tú?
-Sí, sí, me dejé llevar. Lo que venía a decir, ¡jamás me hubieras espantado!
-¿Entonces por qué huiste?
-No quería que me quitaras la máscara y descubrieras a alguien que puede que no te gustase.
-Te aseguro de que me gustarías. Me bueno… supongo que ya no hay forma de que quieras conocerme del todo.
-Claro que sí. Quiero quedar contigo cuanto antes, y habló enserio. No volveré a ser una cobarde gallina que huye a la pata coja con unos tacones con los que no se ni caminar.
-Ibas demasiado hermosa esa noche como para que me fijara que no sabías ir con tacones. –Un guiño se formó al final de la frase. –Entonces dime, ¿cuándo quieres que quedemos?
-Cuando quieras, aunque creo que deberíamos pensarlo e ir diciendo fechas en unos días, ¿no te parece?
-Sí, pero prométeme una cosa.
-De acuerdo.
-Qué cuando nos volvamos a ver, no irás ni con antifaz, ni salgas corriendo ni que me des plantón. ¿Me lo prometes?
-Te lo pro… -Pero está frase estaba inacabada, pues por suerte llegamos cuando aún había dado a ENTER.
Le dediqué a Brooke una mirada victoriana, transmitiéndole que jamás me atrevería a dar una promesa a sí. Pero mi triunfo no pudo efectuarse, pues durante nuestro encuentro de miradas, oía el aporreo de un teclado. Me giré, vi a Tom escribir la frase a medías, restaurando las últimas letras y antes de que apartara su mano, le dio a Enviar.
-¡No! –Sollocé levantándome de golpe de mi cama. -¡Por qué Tom! Sabes perfectamente que nos yo capaz de hacerlo.
-Va, por favor Evelyn, no me hagas arrepentirme de tener una hermanastra así. –Se levantó y me cogió por las manos. –Si de algo estoy seguro es de las ganas que tiene Dougie de conocerte, y de que cuando se entere de que eres tú Weird, decepción no se llevará.
-No pico, Tom.
-Hablo enserio. Cuando te conoció y hasta entonces, solo he recibido buenos comentarios sobre ti de su parte. Ya me entiendes. –Rodó los ojos. –Eso sí, no se cual será su reacción, pero disgusto no se llevará.
-Espera espera. –Brooke se interpuso entre los dos. -¿Le has contado a Tom toda la historia?
-No. Antes te ha oído gritar. Y resulta que Doug le había contado la historia nuestra.
-Oh, lo capto lo capto. –Asintió, encajando ambas versiones. –Y ahora, ¿qué harás con Lizard?
Todos miramos a la conversación. Nos habíamos olvidado de él, y al parecer ya se había desconectado. Se había despedido, cordialmente, cosa que me sorprendió. Al parecer y gracias a mi amiga, ya no estaba enfadado. ¡Genial!
-Me parece que vamos a tener que ir planeando nosotros fecha, Brooke. –Dijo Tom, sin despegar la vista de mí.
-Oh perfecto. Que bien nos lo vamos a pasar. –Artículo con una sonrisa pícara, mientras recogía su mochila y se la llevaba al hombro. –Bueno señorita Bekker y señor Fletcher, me voy. Mi madre no tardará en venir a por mí y aún tengo que ir a la plaza del ayuntamiento.
-¿Quieres que te acompañe en un segundo? –Propuso Tom. –Ya ha anochecido y no es recomendable que una chica como tu vaya deambulando a estar horas por Harrow.
-Está bien. –Aceptó ella, saliendo de mi habitación. –Ya nos veremos mañana, Eve.
Me despedí de ella, y acompañé a Tom y Brooke hasta la puerta. Él me aseguró que no tardaría más de diez minutos, y que si lo hacía, que todo era culpa de Darth Vader y que tendría que ir a rescatarle al espacio. Yo asentí a todo, dándole la razón como a los tontos pero sin perder mi sentido del humor, y cerré la puerta tras ellos.
Me apoyé sobre la madera de esta. El aire gélido había cesado al cerrar, y de nuevo la calida estancia que recorría por toda la casa me cautivó de nuevo. Oía los ronroneos de Marvin de allí a allá. Ya se le permitía el libre albedrío por la casa, sin que James ni Debbie rechistaran. Aunque prefería mantenerse alejado de la habitación de Carrie. También se escuchaba la rutinaria risa de Debbie, como siempre ha todas horas del día y a mi padre hablar sin callar.
Me había concentrado aquellos treinta segundos en apreciar cada sonido que se escuchaba de la familia, que los golpes secos en la madera hicieron que me despegara rápidamente de la puerta. Me había dado un susto de muerte.
No podía ser Tom, lo había visto alejarse y no podía haber llegado tan pronto. Con un poco de miedo en la situación, me atreví a preguntar quien era antes de abrir.
-¿Qui… quién es?
-Eve, soy Logan.
¿Logan? No tardé en abrirle. No sabía porque demonios estaba allí tan tarde, pero tal vez era importante.
Y allí estaba, el chico de flequillo castaño y ojos azules increíblemente deslumbrantes enfrente de mi. Conservaba sus pintas de niño de etiqueta, aunque no le faltaba su aire a niño bueno que nunca había roto un plato, mezclado con un joven pícaro enemigo de las normas. En definitiva; su aspecto atractivo que lograba derretir a cualquier mujer que se propusiera.
-¿Qué haces aquí?
-Estaba pasando por tu manzana cuando vi que Brooke y Tom salían. Me había apresurado para intentar que no me cerraras antes de cuenta, pero no llegué a tiempo. –Asentí, sin muchas ganas de conversación. -¿Quieres salir fuera un rato?
-¿Salir? –Di un agotador suspiro. –No, por favor. Hace un frío que pela y ahora mismo no me apetece soportarlo. ¿No nos podemos quedar aquí?
-Bueno, está bien. –Parecía descontento por mi elección, pero quise cambiar de planes. -¿Tenemos que estar con tus padres?
-No, no, tampoco quería estar todo el rato con ellos. –Descarté, sin ninguna atracción por la idea. –Creo que deberíamos ir a mi habitación mientras esperamos a Tom.
-¿Y por dónde…? –Me fue a decir, con una de sus cejas levantadas y seductoras, pero la bajó en cuanto mi padre apareció en el salón. –Oh, buenas noches señor Bekker.
-Buenas noches. –Mi padre le observó de pies a cabeza. -¿Y tu eres?
-Logan Lerman. Creo que conoce a mi padre.
-¡Vaya! Con que tu eres el joven de los Lerman. Evelyn me ha hablado mucho de ti. –Puse los ojos en blanco. Al contrario. Él me había hablado mucho de Logan. –Es un placer conocerte por fin. Tengo entendido de que fuiste al baile con mi hija. –Me fulminó con la mirada. -¿Cómo se comportó? ¿Bebió? ¿Fumó?
-No, no se preocupe señor. –Sonrió, volviendo ha anonadarme de su sonrisa. –Se comportó muy bien, aunque estuvo un poco sosa. Pero una mala noche la tiene cualquiera.
-Sí papá. –No quise más charla con él. -¿Qué tal si vamos ya ha mi habitación, Logan? Quiero enseñarte los CDs que te dije. –Intenté que captara la mentira en mi mirada y colaborara en el plan, y después de un largo rato, pareció comprender mi mirada.
Nos despedimos de James y encerramos en mi habitación. Por un momento, al girarme de frente a mi querido cuarto, comprendí el desorden que decía James que había y yo no había reconocido aún, hasta ese día. La ropa estaba amontonada a un lado de la cama mientras que cargadores y libros estaban esparcidos por el suelo. Una imagen muy pulcra para un invitado.
-No te preocupes, mi habitación es igual o peor. –Caminó hasta la montaña de CDs que había encima de la cómoda. -¿Te gusta Muse?
-Me encanta. ¿Y a ti?
-Lo odio. –Su respuesta me sorprendió. No era eso lo que se solía decir. –¿Y McFLY? ¿Te gusta el grupo de tu hermanastro? –Se giró para volver a verme.
-Bueno, las pocas canciones que he oído han sido en directo y si, me gustan mucho. –Sonreí. –Tom tiene una voz realmente preciosa y compone muy bien.
-Opino igual. Y Danny también. –Desvió su mirada a la montaña de ropa. –Harry le da mucha potencia a los conciertos, y sin él no sería lo mismo. Son magníficos.
-Te olvidas de Dougie. –Me ruboricé cuando él levantó la vista para verme. –Doug también contribuye mucho en el grupo. Sin él nada sería igual.
-Dime, ¿qué hace Doug? –Un tono de repugnancia se asomaba en su voz. –Cualquiera puede tocar el bajo como él o mejor incluso.
-También ayuda en las canciones, y estoy seguro de que es una pieza fundamental para McFLY. –Contradije con un rayo de valentía. Me desagradaba que hablara así de Dougie, y aprovechando que no seguía hablando, me atreví a preguntar. –Dime, ¿por qué parece que le tengas tanto asco?
-No nos llevamos bien y jamás lo hemos hecho ni haremos. –Es muy idiota, ya me entiendes. –Sonrió mientras daba unos pasos hacía mí. –Además, últimamente me he enterado de cosas que iba diciendo y no me gustaban.
-¿El qué?
-Iba piropeando a la chica que me gusta. –Se encogió de hombros. –Sé que no es nada malo, pero lo hace con todas, como si fueran objetos. –No me atreví a contestar, pues sus ojos posaban en mí con mayor firmeza que nunca. -¿No te preguntas quien es esa chica?
-Bueno. –No, pensé, pero en ese momento me apareció la curiosidad. –Sí.
La sonrisa que embozó me hizo comprender que había conseguido la respuesta que quería. Sin contestarme, se acercó mucho bastante a mí, mientras yo solamente me dedicaba a tirar mi cuerpo hacía atrás. No podía moverme, mis piernas ya no me obedecían y mi cuerpo solamente pedía romper distancias, pero una parte de mi mente y también, quizá de mi corazón, me hacía acordarme más que nunca de Lizard.
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