Me mantuve en silencio,
conteniendo el aliento mientras esperaba a que la pareja prosiguiera. Parecían
estar inspeccionando la habitación, pero si corría el riesgo de abrir mis
párpados podría estropearla.
-Me parece que no ocurrió nada picante en su velada.
–Susurró Brooke cerca de mí. –No hay rastro de ropa, ni de objetos airados.
-Pero durmieron juntos, abrazados. –Masculló Danny
con aire confuso.
-Tal vez se besaron. Pero por ahora solo
descubriremos al esperar. –Su risa se perdió por la habitación. –Eve me lo
contará todo lo que paso anoche en cuanto me vea.
-Esperemos que les fuera bien. Vaya, tienen mejores
vistas que nosotros. –Opinó Danny.
Evité de nuevo la tentación
de despertarme. Quería darles un buen susto, por no respetar nuestra privacidad,
pero seguí tumbada y sin moverme.
De repente, noté que alguien
me apretaba el brazo. Las voces de Brooke y Danny se oía lejos, como si
estuvieran asomados al balcón, de modo que no resistí la tentación y volteé mi
cabeza hacía el lugar palmado y abrí los ojos para descubrir.
La mano de Harry aferraba mis
hombros de forma fogosa. Giré la cabeza para verle y me lo encontré con una
sonrisa dibujada en el rostro. Estaba despierto.
-¿Cuánto tiempo llevas despierto? –Susurré en un fino
hilo de voz.
-Desde que Brooke se ha reído. Danny debe haber
entrado con la otra copia de llaves. –Estiró su cuello hacía el balcón. Le
imité, y para mi alivio me encontré a la pareja asomada al balcón y disfrutando
del vivo color de la mañana.
-¿Qué hacemos con ellos? –Pregunté con una sonrisa
pícara en los labios.
-Quédate aquí y hazte la dormida. –Me pidió mientras
retiraba su brazo como almohada. –Voy a asustarles.
-Pero… -Fui a decir cuando empezó a alejarse detrás
de las cortinas, pero me vi callada cuando observé por el rabillo del ojo a la
pareja voltearse.
Instantáneamente dejé caer mi
cabeza muerta y volví a hacerme la dormida. Agudicé el oído mientras resistía
la tentación de reventar mi mar de carcajadas:
-Le llevó a una terraza de uno de los restaurantes y
cenaron allí. –Prosiguió Danny. –Sé hasta ahí. Tal vez en la velada Ha… -Se
calló varios segundos, patidifuso, hasta que volvió a añadir: -¿Y Harry?
-T-tal vez haya ido al baño. –Calló. –N-no. La puerta
está abierta. ¿Nos habrá visto?
-No lo sé. –Masculló Danny. –Pero espero que no le
haya molestado. Es muy… -Pero no logró terminar la frase cuando se oyó el grito
estridente de Brooke.
Por fin atrevida, recuperé mi
compostura y me levanté de la cama. Lo hice a tiempo de poder otear el gran
salto que dio mi amiga, mientras Harry la aferraba de detrás de la cintura a
ella y su amiga. Danny, por otra parte, se estremeció y dio un salto hacía un
lado.
Rompí a reír, acompañada del
batería.
-¡Imbécil! –Chilló Brooke, aferrándose el corazón.
-¿Sabes el susto que me has llegado a dar?
-No haberos colado en nuestra habitación –Logró decir
Harry a duras penas. Parecía faltarle el aire para respirar. -. ¿Qué hacíais
aquí?
-Vimos a ver si… -Intentó excusar Danny.
-Sí había sucedido algo entre Harry y yo. –Terminé
por él. –Llevó bastante más tiempo despierta antes de que lo estuviera Harry.
Brooke apretó los labios,
frustrada por su descubierta y se cruzó de brazos. Danny se echó a reír con sus
destacadas carcajadas, uniéndose a nosotros mientras rodeaba de la cintura a su
supuesta nueva pareja. Miré maravillada a aquellos dos; sentía envidia por su
buena suerte, pero a cambio, incondicional alegría por su estatus.
Pocas horas después de la
mañana, me vi abandonando aquel esplendido lugar antes de que pudiera
despedirme. Subí al coche, colocándome detrás junto a Brooke, y mientras Harry
arrancaba el motor, ambas apegamos nuestros rostros a la ventanilla. Observamos
anonadadas la plaza, con sus mesitas y sus toldos. Contemplamos el lago, donde
a lo lejos parecía vislumbrarse un rosa claro.
-Le ocurre lo mismo que el lago de Eau Morts, en
Francia –Comentó Brooke mientras sus ojos brillaban de entusiasmo. –. Parece
teñirse de rosa al final.
-Es un sitio especial –Opiné encogiéndome de hombros
pero sin apartar la vista. -. ¿Dónde estamos, chicos?
-Si os lo contáramos perdería toda su gracia. –Dijo
Danny mientras se giraba para vernos, destacando una de sus animadas sonrisas.
-Pero entristece pensar que será la última vez que
pisaremos esto. –Balbuceé de forma mohína.
-No será la última vez que pises esto. –Aseguró Harry
mientras comenzaba a conducir por una alargada carretera que se perdía en una
masa de árboles al final. Diferencié una sonrisa torcida en su rostro.
Finalmente, recuperé mi
compostura y suspiré. En apenas una horas habían sucedido cantidades de cosas,
no tan malas como las había pintado al principio. Harry sabía cuales eran mis
sentimientos: confusos, pero los había respetado y jurado esperarme. Mi teoría
de que saldría despavorido y negándose en rotundo a esperar una decisión mía no
se había cumplido.
La voz de Brooke hizo que mi pequeña burbuja de
pensamientos se rompiera ante su exigio.
-Vas a tener que contarme todo lo que sucedió anoche,
Evelyn –Susurró débilmente a mi oído -. Absolutamente todo.
Asentí mientras sonreí. Su
opinión era de vital importancia para mí en aquellos momentos.
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