-Te dije que no sería la última vez que
vendrías –Me susurró al oído mientras acariciaba mi espalda.
-¿Por qué… por qué has hecho todo esto? –Le
susurré mientras sonreía contra su hombro.
-Porque alguien tan… especial –Murmuró con
cuidado, vigilado por la mirada de James –como tu se merece todas estas
fiestas, y más. Además, tal vez cuando regresaras ya no me acordaría de traerte
aquí.
-Gracias –Dije mientras me separaba por fin
de él. Mis ojos habían empezado a humedecerse, pero aquel día intentaría aguantar
mis lágrimas.
-Muy bien Eve. Me parece que aún te quedan
muchos abrazos que dar –Me avisó Giovanna mientras me alejaba del pequeño
círculo -. Tu padre te miraba de forma sospechosa –Me susurró una vez empezamos
a acercarnos al grupo de amigas que esperaban mi llegada.
-¿Miraba de mala forma?
-No, pero creo que a ojos de tu padre
deberías haberte cortado un poco más. Parece no estar acostumbrado a verte con
chicos –Carcajeó.
-No lo está –Le aseguré, mientras llegábamos
junto a Katherine.
La
mirada de todas mis amigas y de Dougie y Danny expresaban la tristeza de mi
marcha. Me conmocioné al ver todas aquellas sonrisa que expresaban melancolía,
y una vez más, mis ganas de permanecer en Inglaterra aumentaron.
«Serán
simplemente seis meses» pensaba con ánimo. Pero seis meses era medio año, y
eso era mucho tiempo, tanto que las cosas podrían cambiar radicalmente.
Pero apenas comenzó la fiesta, la música se
encendió, mi padre abandonó la plaza y la gente comenzó a agruparse en parejas,
fue cuando comprendí que el tiempo iba a ser traicionero, y en apenas unos
minutos para mí, horas para el resto de la humanidad, iba a estar subida a un
avión con destino a España.
-Eve –Dijo Brooke, quién me sacó de mi
burbuja de pensamientos. Nos habíamos apartado un poco de la multitud y
observábamos como el cielo encapotado de nubes daba un toque mágico al baile -,
sé cual es tu situación con Harry. Sé que estás confusa, y yo, como mejor amiga
tuya, quiero ayudarte.
-No hace falta que te molestes –Le sonreí
pero sin apartar la vista de la pareja que acababa de entrar a bailar: Cole y
Katherine -. Yo… yo aún tengo que asegurarme de lo que siento por él.
-¿Tanto miedo te da enamorarte? Eso es
inevitable, Eve, y me parece que ni tu misma has logrado escapar –Fruncí el ceño
-. En el caso de Dougie… ¿de verdad crees que sentirías lo mismo si
sustituyéramos a Harry por Dougie?
-Yo… -Titubeé. Recordaba lo que sentía por
el bajista, pero a pesar de que era un sentimiento inferior, dudaba -. No lo
sé, Brooke. Tengo demasiado ajetreo en la cabeza. No quiero irme, quiero
quedarme, junto a mis amigos, junto a…
-Harry –Me sonrió pícaramente -. Evelyn, tal
vez te resulte algo incómodo enamorarte y decantarte si quieres estarlo o no,
pero los sentimientos siempre estarán ahí. Aunque te vayas a otro país, tus
sentimientos hacía él no se irán. Estarán contigo siempre.
-¿Y que quieres que haga? Nunca me he
encontrado en una situación así, lo sabes. Al contrario que tú, soy nueva en
esto.
-Deja de pensar y abrasarte la cabeza –Me
susurró cuando descubrimos como Danny aparecía entre la multitud y se acercaba
a ella -. Es el último día que estarás aquí, y llevas los anteriores intentando
no besarle, pero tú quieres. Eve, date cuenta de cuales son tus sentimientos;
deja de pensar con la cabeza y hazlo con el corazón, y si quieres besarle,
hazlo. Será lo mejor para los dos.
-Pero yo no sé… -Intenté decir, pero Danny
apareció ya ante nosotros.
-¿Molesto? –Preguntó con una sonrisa
dibujada en su rostro.
-Oh, no –Musitó Brooke mientras se ruborizaba
y bajaba la vista hacía el suelo.
-Eve, ¿me permites robártela? –Me preguntó
el pecoso mientras me guiñaba un ojo -. Yo también quiero disfrutar de ella.
-Claro que no –Sonreí mientras observaba
como la pareja se daban un tierno beso y se alejaban de mi posición.
Suspiré
y observé a las parejas. Ya todas se encontraban bailando: Danny y Brooke, Tom
y Giovanna, Cole y Katherine, Dougie y Holly, Anne y…
Fruncí el ceño y oteé con más detalle a la
pelirroja. Avanzaba entre la multitud, con una sonrisa torva en sus labios
hacía otro extremo. Vislumbré su dirección, y noté como el corazón se me caía
al lago. Harry se mantenía apoyado en una farola, con los brazos cruzados y la
mirada perdida.
«No,
no puede bailar con ella» pensé. Pero él era libre de hacer lo que
quisiera. Hubiera deseado desembocadamente acercarme y plantarle cara, decirle
que quería yo bailar con él, pero mis piernas comenzaron a temblar y no
respondían. Por otra parte, cada segundo pasaba a una velocidad inhumana y Anne
estaba más cerca de él…
-No entiendo como puedes estar aquí sin que
nadie te haya sacado a bailar –Dijo una voz a mi lado, provocándome un respingo
y perdiendo de vista a la pelirroja. Logan se había acercado a mí
indiscretamente.
-Oh, Logan. Me alegro de verte –Dije sin
entusiasmo mientras mis ojos se intentaban desviar hacía el batería.
-¿No te han sacado a bailar?
-No –Murmuré amargamente y quitando mi
sonrisa.
-Entonces, ¿podré sacarte yo, no? –Una
sonrisa torcida se formó en la comisura de sus labios –Al fin y al cabo, en
medio año podrás escaquearte de mí.
-Oh, yo… -Disimulé girando la cabeza,
pareciendo mirar a las parejas que bailaban, pero mis ojos se centraron el la
farola. Anne ya había llegado hasta a Harry y parecía hablar animadamente con
él. A cambio, el batería se mantenía serio e impasible. Anne alzó su mano para
ser tomada –soy mala bailarina.
-En el baile de la universidad no lo eras –Objetó
mientras arqueaba las cejas -. Entonces dime, ¿voy a poder bailar contigo, por
favor?
-Yo… -Suspiré, resignada -. Está bien,
señorito Logan Lerman –Acepté con ironía, pero aferré su mano y me dejé llevar
a la pista.
Pero
de nuevo, mis ojos resistieron su clausura y observaron hacía donde tanto
recelo quería ver. Al igual que yo y Lerman, Harry avanzaba junto a Grint hacía
la pista. Suspiré de forma mohína, mientras mi corazón se volvía hosco.
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