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sábado, 16 de junio de 2012

80.Él con ella, yo con eso


    


-Te dije que no sería la última vez que vendrías –Me susurró al oído mientras acariciaba mi espalda.
    -¿Por qué… por qué has hecho todo esto? –Le susurré mientras sonreía contra su hombro.
    -Porque alguien tan… especial –Murmuró con cuidado, vigilado por la mirada de James –como tu se merece todas estas fiestas, y más. Además, tal vez cuando regresaras ya no me acordaría de traerte aquí.
    -Gracias –Dije mientras me separaba por fin de él. Mis ojos habían empezado a humedecerse, pero aquel día intentaría aguantar mis lágrimas.
    -Muy bien Eve. Me parece que aún te quedan muchos abrazos que dar –Me avisó Giovanna mientras me alejaba del pequeño círculo -. Tu padre te miraba de forma sospechosa –Me susurró una vez empezamos a acercarnos al grupo de amigas que esperaban mi llegada.
    -¿Miraba de mala forma?
    -No, pero creo que a ojos de tu padre deberías haberte cortado un poco más. Parece no estar acostumbrado a verte con chicos –Carcajeó.
    -No lo está –Le aseguré, mientras llegábamos junto a Katherine.
La mirada de todas mis amigas y de Dougie y Danny expresaban la tristeza de mi marcha. Me conmocioné al ver todas aquellas sonrisa que expresaban melancolía, y una vez más, mis ganas de permanecer en Inglaterra aumentaron.
    «Serán simplemente seis meses» pensaba con ánimo. Pero seis meses era medio año, y eso era mucho tiempo, tanto que las cosas podrían cambiar radicalmente.
    Pero apenas comenzó la fiesta, la música se encendió, mi padre abandonó la plaza y la gente comenzó a agruparse en parejas, fue cuando comprendí que el tiempo iba a ser traicionero, y en apenas unos minutos para mí, horas para el resto de la humanidad, iba a estar subida a un avión con destino a España.
    -Eve –Dijo Brooke, quién me sacó de mi burbuja de pensamientos. Nos habíamos apartado un poco de la multitud y observábamos como el cielo encapotado de nubes daba un toque mágico al baile -, sé cual es tu situación con Harry. Sé que estás confusa, y yo, como mejor amiga tuya, quiero ayudarte.
    -No hace falta que te molestes –Le sonreí pero sin apartar la vista de la pareja que acababa de entrar a bailar: Cole y Katherine -. Yo… yo aún tengo que asegurarme de lo que siento por él.
    -¿Tanto miedo te da enamorarte? Eso es inevitable, Eve, y me parece que ni tu misma has logrado escapar –Fruncí el ceño -. En el caso de Dougie… ¿de verdad crees que sentirías lo mismo si sustituyéramos a Harry por Dougie?
    -Yo… -Titubeé. Recordaba lo que sentía por el bajista, pero a pesar de que era un sentimiento inferior, dudaba -. No lo sé, Brooke. Tengo demasiado ajetreo en la cabeza. No quiero irme, quiero quedarme, junto a mis amigos, junto a…
    -Harry –Me sonrió pícaramente -. Evelyn, tal vez te resulte algo incómodo enamorarte y decantarte si quieres estarlo o no, pero los sentimientos siempre estarán ahí. Aunque te vayas a otro país, tus sentimientos hacía él no se irán. Estarán contigo siempre.
    -¿Y que quieres que haga? Nunca me he encontrado en una situación así, lo sabes. Al contrario que tú, soy nueva en esto.
    -Deja de pensar y abrasarte la cabeza –Me susurró cuando descubrimos como Danny aparecía entre la multitud y se acercaba a ella -. Es el último día que estarás aquí, y llevas los anteriores intentando no besarle, pero tú quieres. Eve, date cuenta de cuales son tus sentimientos; deja de pensar con la cabeza y hazlo con el corazón, y si quieres besarle, hazlo. Será lo mejor para los dos. 
    -Pero yo no sé… -Intenté decir, pero Danny apareció ya ante nosotros.
    -¿Molesto? –Preguntó con una sonrisa dibujada en su rostro.
    -Oh, no –Musitó Brooke mientras se ruborizaba y bajaba la vista hacía el suelo.
    -Eve, ¿me permites robártela? –Me preguntó el pecoso mientras me guiñaba un ojo -. Yo también quiero disfrutar de ella.
    -Claro que no –Sonreí mientras observaba como la pareja se daban un tierno beso y se alejaban de mi posición.
Suspiré y observé a las parejas. Ya todas se encontraban bailando: Danny y Brooke, Tom y Giovanna, Cole y Katherine, Dougie y Holly, Anne y…
    Fruncí el ceño y oteé con más detalle a la pelirroja. Avanzaba entre la multitud, con una sonrisa torva en sus labios hacía otro extremo. Vislumbré su dirección, y noté como el corazón se me caía al lago. Harry se mantenía apoyado en una farola, con los brazos cruzados y la mirada perdida.
    «No, no puede bailar con ella» pensé. Pero él era libre de hacer lo que quisiera. Hubiera deseado desembocadamente acercarme y plantarle cara, decirle que quería yo bailar con él, pero mis piernas comenzaron a temblar y no respondían. Por otra parte, cada segundo pasaba a una velocidad inhumana y Anne estaba más cerca de él…
    -No entiendo como puedes estar aquí sin que nadie te haya sacado a bailar –Dijo una voz a mi lado, provocándome un respingo y perdiendo de vista a la pelirroja. Logan se había acercado a mí indiscretamente.
    -Oh, Logan. Me alegro de verte –Dije sin entusiasmo mientras mis ojos se intentaban desviar hacía el batería.
    -¿No te han sacado a bailar?
    -No –Murmuré amargamente y quitando mi sonrisa.
    -Entonces, ¿podré sacarte yo, no? –Una sonrisa torcida se formó en la comisura de sus labios –Al fin y al cabo, en medio año podrás escaquearte de mí.
    -Oh, yo… -Disimulé girando la cabeza, pareciendo mirar a las parejas que bailaban, pero mis ojos se centraron el la farola. Anne ya había llegado hasta a Harry y parecía hablar animadamente con él. A cambio, el batería se mantenía serio e impasible. Anne alzó su mano para ser tomada –soy mala bailarina.
    -En el baile de la universidad no lo eras –Objetó mientras arqueaba las cejas -. Entonces dime, ¿voy a poder bailar contigo, por favor?
    -Yo… -Suspiré, resignada -. Está bien, señorito Logan Lerman –Acepté con ironía, pero aferré su mano y me dejé llevar a la pista.
Pero de nuevo, mis ojos resistieron su clausura y observaron hacía donde tanto recelo quería ver. Al igual que yo y Lerman, Harry avanzaba junto a Grint hacía la pista. Suspiré de forma mohína, mientras mi corazón se volvía hosco. 

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