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jueves, 7 de junio de 2012

74.Adiós lluvia, frío y niebla. Hola calor de Valencia


Me vais a hacer crear un nuevo mar en cuanto no vea comentarios. Los desolados tablones me hacen pensar que ya no me lees, cosa mohína. ¿Me abandonasteis? Jeje, voy en broma. Solamente agradecería de corazón corazón que comentarais alguna buena o mala opinión, o un simple "Oullea". Cualquier cosa, que me desespero u.u




En el momento en que volví a pisar un pie en Harrow, sabía que todo seguiría igual: las clases, los amigos, mi relación con Harry, y así durante un buen tiempo.
Me despedí de mis amigos, echando un último vistazo al conductor. Harry me dedicó una cálida y reconfortante sonrisa, a pesar de que sabía que aquel talante mohíno que poseía no iba a desaparecer.
Cerré la puerta en un golpe seco y les di la espalda. Cuando llegué a casa, me percaté de que mis llaves estaban en el mismo lugar donde las había dejado antes de salir de casa: encima de la cama, olvidadas por las prisas.
Suspiré fastidiada y llamé un par de veces al timbre. Este tardó en abrirse, pero la tez resentida que apareció enfrente mía me hizo arrepentirme de haber llamado.
James fruncí el entrecejo, con su conocida cara de enojo. Se cruzó de brazos sin dejarme hablar, ambos en un incómodo silencio donde solamente se oía mi aliento, hasta que la quebró:
-¿Con qué pasaste la noche en un hotel con tus amigos? –Musitó sin cambiar de aspecto.
-Yo… -Intenté explicarme -. ¿Quién te lo ha hecho saber?
-Un tal Daniel Jones llamó a Debbie para hacérnoslo saber, aunque hubiéramos preferido que nos lo comunicaras antes de haberte ido.
-Me enteré una vez estuve allí, cuando caí la noche, papá –Contradije, entrando a trompicones dentro de la casa -. No es que lo hubiera elegido yo. Además, todos se iban a quedar allí a pasar la noche y no iba a ser yo la que exigiera irse, ¿no?
-Podrías haberme llamado –Prosiguió con sus quejas.
-James, deja a la pobre Evelyn en paz –Pidió la risueña madre de Tom mientras aparecía en el salón. Sujetaba con una mano el teléfono inalámbrico. Un escalofrío me recorrió la espina dorsal -. Es otra vez Samantha, -me dedicó una fulminante mirada llena de curiosidad –y pregunta lo mismo.
Di un paso para acercarme al teléfono, pero papá me cerró el paso con una mirada soberbia. Me sonrió débilmente, mientras que con el dedo índice me indicaba que esperara un segundo. Me paré a escasos metros de él, esperando mi turno.
-¿Mamá? –Pregunté. Miré interrogante a Debbie, quien parecía intentar captar cada emoción que expresaba -. ¿Por qué ha llamado?
-A noche ya llamó –Me susurró para no molestar a James. Se acercó un poco a mi – pero al no estar tú nos dijo que ya llamaría hoy. Quiere hablar primero con tu padre y después contigo.
-¿A ocurrido algo? –Pregunté con temor.
-Esperemos que no.
Su respuesta no me tranquilizó. Me senté en el sofá, dedicando una atenta y penetrante mirada a mi padre quien me observaba de vez en cuando a través del rabillo del ojo. Hablaba tranquilamente con mi madre, pero sin expresar ningún tipo de emoción. Me extrañó. La última vez que les había visto hablar, mi padre había sido muy susceptible.
Finalmente, mi espera llegó a su fin. Con una rápida despedida, James se apartó el teléfono de la oreja y me lo extendía. Me levanté con júbilo, deseosa de poder volver a oír a mi madre. En aquel momento, Tom entraba en casa.
-¿Qué oc…? –Intentó decir, pero mi grito de saludo lo interrumpió.
-¡Mamá! –Chillé dando un pequeño saltito en el suelo -¿Cómo estás? ¿Por qué no me habías llamado? Llevo meses sin saber nada de mi madre, a la otra punta de donde ella se encuentra –Reí -. ¿Qué tal fueron las vacaciones?
-¡Evelyn! –Gritó con la misma alegría que yo. Las caras de los demás delataron que la podían oír, de modo que me alejé a la cocina para tener privacidad -. Cuanto tiempo, mi pequeña. Siento mucho no haberte llamado antes, pero estuvimos muy ocupados durante el viaje. Día allí, día allá… y recién llegamos. ¡Estamos agotadísimos!
-¿Agotadísimos? –Pregunté.
-Oh, lo siento. No pude comunicarte que hice un nuevo amigo aquí, en Sud América. Se ha venido un tiempo a vivir a España, con…
-¿tigo? –La interrumpí. Ahogué una forzada risita. De nuevo, volví a sentir aquel sentimiento de desconcierto y perturbación que me recorrió el día en que me enteré de la relación de Debbie y James -. ¿Vive en casa? ¿No dormirá en mi habitación, no?
-No, cariño, no. –Carcajeó a la otra línea, llega de alegría -. Se llama Pablo. Es un hombre muy amable y cariñoso. ¡Seguro que si le conocieras te caería bien! Pero bueno, el motivo de mi llamada no ha sido solamente para comunicarte la repentina mudanza de Pablo.
-¿Entonces? –empezaba a impacientarme.
-Quería proponerte que volvieras en los próximos días a España –Dijo secamente, con miedo en la voz. Mi corazón se detuvo un momento, analizando la situación –Me dijiste que en cuanto volviera, que te llamase, pasase el tiempo que pasase. Y así lo he hecho; además, ya llevas unos largos meses con tu padre, ¿no echas de menos a tu madre, a tus amigos y a Lacy?
Tardé en contestar. La garganta se me había secado impidiendo que las palabras fluyeran con claridad, y un recuerdo de mis totalmente diferentes amigos de España y mi perra Lacy despertaron en mi mente. En todo aquel tiempo, me había olvidado completamente de mi mascota. Marvin había ocupado parte de su lugar, pero no había reiterado añoranza.
Y respecto a mis amigos, hubo una rápida comparación entre los nuevos de Gran Bretaña y los viejos de España. Sin duda, conocía muchísimo mejor a los de mi país natal, a los que llevaban desde primaria a mi lado, pero la balanza marcaba a favor de los de Inglaterra. Tal vez los conociera de menos tiempo, fueran la nueva novedad para mí, pero estos me había demostrado claramente su aprecio hacía mi y me habían hecho sentir alguien, a diferencia de los otros.
-Mamá… -Mi voz empezó a amenazar con su gimoteo, pero lo disimulé –He hecho nuevos amigos aquí, en Londres, en Harrow.
-Ya me lo dijo papá, pero tal vez te convenga volver a ver a tus antiguos amigos –Su voz parecía estar esperando la afirmación de mi regreso –Además, no descartes la idea de volverme a ver. Y no dejarías de ver a tus amigos para siempre; después del verano volvería, siempre que quisieras, para acabar las clases allí.
                -¿Todo el verano allí? –Empecé a sentirme más asustada. Sabía la emoción de mi madre de que regresara y sus ganas, y decirle un no y rechazarla para quedarme junto a mi padre la dolerían, y mucho.
                -Sí. Supongo que iríamos en Agosto o Julio a Barcelona o Marbella. ¡Pablo quiere visitar esas provincias! –Su voz se volvió sombría y mohína -. Pero si te decantas a quedarte en Inglaterra, supongo que será porque allí estarás más… cómoda. Lo entiendo, aunque tengo que admitir que me defraudaría un poco cierta elección. Pero prefiero lo mejor para tu bien, Evelyn.
Me mantuve callada varios segundos, observando a través de la ventana como una densa llovizna se estampaba contra el cristal. Adiós niebla, adiós frío, adiós lluvia. Hola sofocante calor de Valencia. ¿De verdad era aquello lo que prefería? Fuera o no, la simple imagen de mi madre recibiendo mi rechazo me impidió decantar sobre aquello que realmente quería.
                -No, mamá, tranquila. Regresaré a casa por verano –Musité amargamente, mientras las lágrimas brotaban finalmente de mis ojos y resbalaban por mis mejillas.

2 comentarios:

  1. NOOOOOOOOOO no puede irse.. Síguela por favor :)

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    1. Jajaja la seguiré hasta el fina; ya tengo todas las ideas organizadas :D
      Graciassss! :)

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