Quería decir que si alguna vez escribo alguna palabra sin sentido, que lo siento. Confundo muchas veces algunas palabras del Valenciano con el Castellano y me es un poco complicado x)
Mi
sangre se había detenido por mi organismo, mi corazón se paró varios segundos y
todo mi cuerpo falló cuando aquella penetrante mirada me perforó. Una vez más
me maree, estuve a punto de perder el equilibrio, pero me contuve.
Danny gritó algo a Harry, y este volvió
a tocar con el mismo ritmo como si nada. Pero sus brazos ya no se movían con la
misma potencia y su mirada seguía firme en mi. Desvié por obligación mis ojos,
ahora húmedos y débiles y los fijé en mi hermanastro. Este había seguido con la
canción como si nada.
Pero cuando el bajista se acercó a
Harry, le preguntó algo inaudible y siguió como respuesta su mirada clavada en
mí, me encontré aquella vez con los ojos azules marino. Dougie, al contrario
que Harry, no falló en su actuación, y a la distancia, me sonrió ampliamente,
de forma tan aliviante que pude volver a respirar. Me habían descubierto mi
mejor amigo y la persona que amaba, ambos habían actuado de formas distintas,
pero mi corazón se había hecho un nudo que me impedía pensar con claridad. Sin
poder remediar, desvié la mirada de nuevo hacía los ojos que me observaban,
boquiabiertos, pero rápidamente este la quitó de mi y la fijó en sus platillos,
adusto y sereno.
-No se alegra de verme… -Susurré en voz
alta, dando algunos golpecitos a la cabeza de Alex. Aquella altura comenzaba a
marearme.
-¿Qué ocurre? –Me gritó el castaño desde
abajo -. ¿Hay algún problema?
-Alex, bájame –Le pedí mientras ladeaba
mi cabeza hacía las demás fans. Algunas me habían imitado y se habían subido a
lomos de sus amigas y me observaban con despecho -. No me encuentro bien.
Sin decir nada más, mi amigo me obedeció
y me bajó con cuidado. Miré una vez más al escenario, pero aquella vez
solamente me encontré con la mirada de Dougie, quien me miraba sonriente, aunque
pude otear una mueca de confusión en su mirada.
Y durante todo el concierto me mantuve
ensimismada, tranquilizando los comentarios preocupados de mi amigo, quien
insistía en llevarme a casa. No pude disfrutar de la magnífica música que
tocaban, no pude volver a mirar a los demás miembros sin miedo a que me
descubrieran, pero al menos ellos ya sabían que había vuelto. ¿Pero había hecho
bien en regresar?
Apenas dos horas después, con la vista
clavada en el suelo y alguna que otra vez levantándola con expectación para
observarles, el concierto finalizó.
Pero para mi sorpresa y quiebro de
tranquilidad, cuando los chicos dijeron las últimas palabras emocionadas del
concierto, arrojaron sus toallas, el agua de sus botellas y las baquetas de
Harry y desaparecieron de nuevo en la oscuridad, la gran multitud de fans
inglesas se voltearon y comenzaron a correr hacía la salida. Noté como Alex me
aferraba de la mano, y entre codazos y golpes avanzaba entre la multitud.
-¿Pero que ocurre? –Le pregunté mientras
oprimía las muecas de dolor al recibir los pisones de las otras fans.
-¡Siempre he querido hacer una cosa si
iba a un concierto suyo!
-¿El qué?
No
me respondió. Estiró de mi con mayor fuerza, y superando al velocidad de las
alocadas fans, salimos a la calle,abandonando el pabellón. El diluvio caía con
fuerza sobre nuestras cabezas, y con las manos e inútilmente, me intenté tapar.
Alex siguió estirando de mi, aguantando mis traspiés y resbalados en el asfalto
y rodeó el pabellón.
La lluvia había mojado mi cabello y
camisa. La ropa se había apegado a mi cuerpo y notaba el agua dentro de mis
zapatillas, lo que no me ayudó a correr más rápidamente. Finalmente, llegamos a
una gran puerta de metal, donde algunas fans que se tapaban con sus mochilas o
con grandes paraguas esperaban ansiosas.
-¿Qué es esto, Alex? –Le pregunté
soltando su mano.
-Saldrán por aquí, como en todos los
conciertos –Me dijo mientras sus ojos verdes centellaron con ilusión -. No se
si tendré oportunidad de conseguir autógrafo, pero quería estar aquí.
-No podrás –Comentó una fan pelirroja a
nuestro lado. Se cubría de la lluvia con la capucha de su sudadera y las
siluetas de su cara estaban bañadas por el agua y la luz de la farola, lo que
aumentaba su belleza -. No es mi primer concierto de ellos, para ser exacto, y
siempre salen con el autobús. Pero las persianas de las ventanas siempre están
bajadas y jamás se asoman para vernos. Prácticamente porque no pueden, creo yo
–Carcajeó mientras intentaba observar a través de los pequeños agujeros de la
metálica puerta -. Y no lo harán hoy por ser un día especial. Además, ¡está
lloviendo a cántaros!
-¿Entonces que tiene de sentido
esperarles? –Pregunté con inocencia.
-Es la emoción, las ganas de volverles a
ver aunque sea por una ventana TINTADA. Es nuestro sentimiento.
Alex abrió la boca un segundo, para
intentar decir algo, pero justamente en aquel momento, su voz fue ahogada de
nuevo por un grito loco de una fan.
Las puestas se habían abierto y las fans
se habían asomado con precaución para observar. Me colé entre ellas, siguiendo
a la pelirroja, y descubrí los faros del autobús que me cegaron. Varios guardias
salieron para despejarnos y alejarnos de las ruedas, mientras nos pedían que
mantuviéramos la distancia para que el vehículo saliera.
A pesar del frío que tenía, de mi mareo
inagotable y de mi mal estado, las piernas me volvieron a temblar, acompañadas
de las manos, y entrecerrando los ojos por las gotas de lluvia, levanté la
vista para observar las ventanas del autobús que se acercaba con cuidado. Pero
de nuevo un grito de una fan y lo que vi dieron un revuelco a mi corazón.
-¡¡Están asomados!!
Miré
a la pelirroja quien se había puesto boquiabierta. Me sonrió, perpleja y estiró
sus manos con los CDs y el bolígrafo para ser firmados. Busqué a Alex entre la
multitud, y lo encontré un poco detrás de mi, apartado. Le estiré la mano y le
acerqué hacía el borde de la fila, a vista de los chicos.
Con todo mi cuerpo temblando de la
emoción y no del frío, observé como el autocar salía con cuidado. Pero algo no
encajaba allí. Las puertas, estrechas y perfectamente accesibles para las fans,
estaban abiertas, y cuatro cabezas de ellas sobre salían.
Instantáneamente y mientras las fans
ahogaban un grito de emoción, los guardias colocaron cintas aislantes para
frenar sus pasos, y se colocaron entre ellas y los chicos.
Danny era el más próximo a nosotros.
Tenía un dedo estirado y se mantenía sereno, pero con una sonrisa en el rostro.
Su dedo señalaba a las fans.
Se me paró el corazón y observé a Alex
con terror. Si me veían, podría montar el cuadro. Además, ¿por qué habían hecho
aquello? Mi cabeza comenzó a dar vueltas, y sin poder remediarlo, mi cuerpo
chocó con el pectoral de Alex, mareada.
-¿Te encuentras bien, Eve?
-Alex, estoy mareada… vayamos a Harrow.
-Pero… el autobús…
No
pudo decir nada más. Levanté con melancolía la vista hacía los chicos, donde el
autobús comenzaba a circular delante mía. Los focos me volvieron a deslumbrar,
entrecerré los ojos para evitar el daño, pero de repente, y superando el
griterío de las fans, se oyó entre la multitud.
-¡Está allí! –Una voz aguda hizo callar
a todas las fans -. ¡Evelyn!
Y
observando los ojos azules y pequeños que me observaban y me señalaban, resbalé
del pecho de mi amigo y caí desmayada al suelo.
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