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martes, 19 de junio de 2012

83. Un adiós para hoy, un hola para unos meses

¡Hola! No se si os habéis fijado, pero he puesto una "encuesta" un poco más arriba, debajo del título. Es para que pongáis vuestra opinión personal y SINCERA, lectores. Lo agradecería mucho, enserio :)
Y por cierto, a los que todavía me leen; el fic no acaba aquí. Puede que se haya ido a España pero está claro que regresará, así que por ahora no sé un capítulo exacto para finalizar el fic. Tengo bastantes ideas, pero sería demasiado largo y superaría los 100 capítulos... así que, solamente puedo decir, ¡gracias por haberme leído! Y feliz verano, en España :)






Tal como sabía, aquella fiesta iba a pasar como conejo siendo perseguido. Aún con Harry apegado a mi cuerpo, bailando mientras evitábamos pensar en lo que vendría después, Tom me avisó de que James estaba apunto de llegar. Mis ojos se abrieron como platos mientras se humedecían, pero Harry no me soltó hasta que el coche de mi padre se divisó al final de la carretera bordeada por grande y verdes árboles.
        La tristeza que consumía al batería afloraba en su piel y faceta, mientras parecía que retenía algunas lágrimas. Aprovechando los últimos segundos que teníamos antes de que James nos bombardeara con su mirada sospechosa, me besó una última vez, más intensificada que las últimas y mientras las mariposas pedían a gritos no separarse de él, revoloteando como locas por todo mi cuerpo. Solté un sollozo cuando sus labios se separaron de los míos, pero él, corrompido pero fuerte, me abrazó con fuerza. Pronto la gente empezó a acudir a mí alrededor, preparándose para la despedida.
        A pesar de haber intentado contener mis lágrimas, de haber intentado parecer fuerte y hacerlo más fácil a todos, acabaron por salirse. Entre sollozos, me despedí de todas mis amigas, mientras parecía que aumentábamos la cantidad del lago que se estrellaba contra el malecón.
        Y con una mirada mohína hacía el lugar que tantos recuerdos bonitos me traía junto al batería, me giré y saludé a papá con una sonrisa. Este, se había peinado su pequeño tupé enredado y lucía unas gafas de sol Ray Ban. Comprendí que había lucido aquellas gafas para que sus lágrimas no fueran vistas, pues por sus mejillas se vislumbraba el pequeño camino que había formado las gotas de lágrimas.
        -Ya está, Eve –Me consoló Danny mientras me abrazaba con fuerza. Sus ojos se habían hinchado y estaban rojos y cristalinos, apunto de llorar -.Seis meses se pasan enseguida, y más cuando son vacaciones.
        Asentí, sin creerle, mientras mi corazón se partía aún más al observar al pecoso llorar. Para mí, el chico tan impasible que siempre sonreía y bromeaba, era imposible que pudiera llorar. Siempre había logrado sonreír, pero en aquella despedida, sus ocultas lágrimas empezaban a querer salir. Las suyas y la de todos los amigos.
        -Supongo que ha sido hora de volver a ser Mr.Lizard y Mrs.Weird –Objetó Dougie mientras sus pequeños y relucientes ojos retenían charcas de lágrimas -. Muchas gracias por todo, Evelyn.
        Me mordí el labio, conteniendo el sollozo, y con una conmiseración por parte de los demás, acabé de dar los últimos abrazos y despedidas a mis amigos. James me rodeó con una mano el hombro, mientras sonreía a la fuerza y las comisuras de sus labios temblaban, reteniendo las ganas de llorar. Tom, con sus ojos café húmedos, se dirigió hacía su padrastro y lo abrazó con fuerza.
        Mientras observaba la escena familiar, noté que alguien me aferraba por la mano. Me giré, sobresaltada, y descubrí la mirada de Harry. Su aspecto era doloroso para mis ojos, pero tenía que mantenerme fuerte. Le sonreí como pude y le apreté la mano, sabiendo que en los próximos meses no iba a tener oportunidad.
        Brooke me había comunicado minutos antes, con pesadumbre, que ellos mismos se hubieran encargado de llevarme hasta el avión y despedirse. Pero todos sabíamos que sería más duro, y que a mi vuelvo le faltaban minutos para despegar.
        -Está bien, Eve, tenemos que irnos –Informó James mientras le sonreía a Giovanna y se dirigía hacía el coche. Un llanto ahogado salió de la muchedumbre -. Debbie y Carrie están esperando allí –Miró a Tom con las cejas arqueadas -. ¿Quieres venirte, Thomas?
        Mi hermanastro me miró indeciso, pero acabo sonriendo, dando un beso a su novia y ambos nos dirigimos de espaldas hacía el coche. Nada más me encerré en el auto, dejé caer todas las lágrimas retenidas, y miré con extrema melancolía a mis amigos que se despedían con la mano.
        Y observando la figura esbelta, de pelo castaño y cresta con mechas que me miraba desde el medio, entre Katherine y Holly, dejé escapar todo mi llanto y rompí a llorar. Noté el brazo de Tom rodeándome la espalda, y ambos con lágrimas deslizándose por nuestras mejillas y los ojos hinchados, nos despedimos de todos hasta que el coche de papá cruzó la esquina y se perdieron. Incluso, tras dejar de observarle en directo, la figura de Harry junto a los demás se reflejaba claramente en mi mente.


Llegamos con cinco minutos de antelación. Debbie se encargó de llevar mi maleta a equipaje, rápidamente, mientras papá dejaba escapar todas sus lágrimas y me abrazaba con firmeza. Me decía algo al oído, pero su voz temblorosa y el miedo y nervios en los oídos me impedían escucharle con claridad. Finalmente se separó, y la pequeña Carrie corrió a mi regazo para abrazarlo. Mis lágrimas caían sobre su rizado cabello.
        -Tom me ha dicho que volverás en Septiembre –Su voz era temblorosa y débil como un hilo -. ¿Me lo prometes?
        Sonreí, apretujándola hacía mí, y con total seguridad afirmé.
        -Te lo prometo, Carrie.
La niña se separó de mí y descubrí pequeñas gotas amarradas en el rabillo de sus ojos. Le pellizqué la mejilla, mientras observaba a mi madrastra venir corriendo. Tenía sus rubios cabellos enmarañados por las prisas. Cuando llegó hasta nosotros, me abrazó con fuerza mientras me susurraba con voz temblorosa al oído:
        -Eve, tú avión ya está siendo embarcado –Se separó y me miró con cariño -. Ya te creía muy buena chiquilla cuando James me dijo que vendrías a Harrow, pero me has impresionado, Evelyn. Te espero en dentro de seis meses, no lo olvides.
        -Exacto, no lo olvides pequeña –Sonó la voz de Tom detrás mía, quien me abrazó con firmeza -. Parece que fue ayer cuando te vi por primera vez, en el salón, mientras gritaba por mis patatas –Una risa quebrada se ahogó en su garganta -. Está bien, Eve. Creo que es hora… de que te vayas –Sus rosadas mejillas volvieron a crisparse mientras me miraba con tristeza -. ¿Le doy un último adiós a una persona que sé que no quieres separarte de él? –Me susurró al oído.
        -Un último adiós… suena eterno, ¿no crees? –Dije con alegría mientras papá me empujaba hacía la salida -. Dile un adiós para hoy y un hola para dentro de unos meses.
        Tom asintió,mientras levantaba su mano con firmeza y comenzaba a zarandearla, junto a su hermana. Les imité, y desapareciendo por la puerta, dibujé con ambas manos un corazón en el aire. Tom Fletcher me lo correspondió.

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