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lunes, 11 de junio de 2012

76.Un segundo


Muchas gracias a los que todavía me leen! Un besito :3





Con un mero y sumo cuidado, dejé el teléfono sobre la encimera mientras las últimas gotas de lágrimas corrían por mis mejillas. Obligué a mi cuerpo a resistir el lloro y el gimoteo, a pesar de las circunstancias y los últimos acontecimientos.
Respiré hondo, me sequé las lágrimas y sonreí forzadamente. Salí lentamente de la cocina.
Allí, en el salón, había más gente que antes. Abrían transcurrido veinte minutos alrededor, y no solo James y Debbie charlaban animadamente.
La pequeña Carrie descansaba en el sofá, viendo un entretenido partido de baloncesto. Su hermano Tom gritaba algo a alguien, pero mis oídos aún estaban taponados.
Desvié mis ojos cerca de la entrada, donde una figura delgada pero algo corpulento, de cabello oscuro y espaldas a mí rozaba con los dedos las ya desgastadas rosas azules, las cuales sus hojas habían comenzado a marchitarse poco a poco.
Respiré una bocanada de aire violento, mientras mis ojos observaban con fascinación aquel chico. Mis ojos volvieron a humedecerse ante el dolor, y llevé una de mis manos a mi boca, para evitar de nuevo un gimoteo. No pude reprimirlo.
Los presentes se callaron, solamente se oía el bajo volumen del partido y sus gritos. James y Debbie me miraron con suma preocupación, mientras que los hermanos Fletcher se dieron la vuelta para observarme. Tom parecía no entender lo que sucedía. El chico se dio rápidamente la vuelta al escuchar, a pesar de la distancia, perfectamente mi gimoteo. Los ojos de Harry me miraron preocupados y miedosos.
                -Evelyn –Susurró con cuidado Tom, mientras se levantaba de su lugar -. ¿Qu… qué ocurre?
No pude explicárselo. Nada más intente soltarlo de refilón, el llanto afloró y tuve que tapar mi rostro. Las lágrimas empezaron a fluir por mis mejillas.
Noté que alguien me rodeaba con sus brazos y me abrazaba. No me importaba quien fuera, ni me molesté en levantar la vista en señal de gratitud. Descargué todo mi llanto en su hombro mientras escuchaba atentamente la conversación.
                -Señor Lekker –Oí susurrar la voz de Harry. De nuevo, un abismo se extendió en mi corazón. Lo más duro de mi abandono era mi ausencia para mi decisión -. ¿Qué ha ocurrido?
                -No lo sé concretamente –La voz de papá sonaba entre cortada. Sabía que estaba sufriendo al verme -. Su madre ya telefoneó anoche. Quería llamarla para hablar sobre España, no se concretamente –Noté su mano posarse en mi brazo -. Evelyn, ¿qué ha ocurrido? ¿Ha sucedido algo?
                -Todo esta bien –Dije con un filo de voz, pero sin despegar mi rostro del desconocido hombro -. Es… es mamá. Quiere que vuelva a pasar el verano.
                -¿Qué le has dicho? –No te la voz de Tom vibrar en mi cabeza. Supe definitivamente quien me había abrazado -. Eve, ¿te vas?
                -Yo… -Intenté decirlo, pero no pude. Simplemente me dediqué a asentir con pesadumbre y melancolía -. Ti… tiene planeado que regrese en dos días, el sábado. Dice que tenemos muchas cosas… que hacer –y volví a rendirme entre llantos.
                -¿Cómo? –De nuevo la ronca voz del batería me perforó el corazón –Te.. ¿Te vas? ¿Hasta cuándo?
                -Dice que si yo quiero, podría volver en Septiembre, al comenzar mi último curso –Mi voz sonaba colectiva. No me atrevía a hablarle directamente -. Pero ya seré mayor de edad; podré hacer lo que quiera.
Finalmente, me llené de valor y me separé del pecho de mi hermanastro. Le observé con gratitud, mientras intentaba sonreír. Él, por su parte, dibujó forzadamente una sonrisa pero que llegó a relajarme. Mis ojos se centraron en el Rolex de papá.
                -Pe.. pero Eve –La dulce voz de Carrie me embriagó. Era mohína y relajada -. ¿Tú no te quieres ir, no? ¿O prefieres volver a España con… los tuyos?
Aquella última frase me hizo reflexionar. En efecto, yo pertenecía a España de toda la vida, a pesar de que durante el divorcio papá decidiera regresar a su país natal, Inglaterra. Había estado toda la vida entre sol y playa, y no a la niebla, lluvia y frío. Pero la realidad era que yo ya me sentía alguien más en aquel país inglés.
                -Claro que no quiero volver –Sentencié con obviedad, mientras obligaba a mis ojos a no mirar al castaño que se mantenía en un incómodo e impasible silencio.
                -Yo… -Su voz logró captar toda mi atención. Por fin tuve la escusa para observarle: mantenía la vista fija en el suelo mientras su voz sonaba profunda –Necesito un segundo –Dio media vuelta y salió de la casa.
                -Me parece que todo el mundo necesita varios segundos –Admitió Debbie mientras me pellizcaba la mejilla con un especial cariño -. Eve, haz lo que creas mejor. Siempre tendrás a tu familia aquí: a tú hogar.
Resistí las ganas de volver a derrumbarme y callé. Papá me dio un tierno abrazo, mientras sus ojos empezaban a iluminarse. Me dio la espalda y se dirigió al pasillo, seguido por Debbie. Carrie, por su parte, me dio unas palabras de apoyo y corrió a su habitación.
                -Eve –Me susurró Tom mientras me rodeaba con un brazo por el hombro y empezábamos a andar lentamente hacía el recibidor -, sinceramente pequeña, no quiero que te vaya. No quiero estar todo el verano sin verte, ¡ya tenía un montón de planes hechos! Pero, si crees que deberías regresar a España, nosotros estaremos aquí cuando vuelvas.
                -Gracias Tom –Balbuceé con voz llorona -. Se qué estaréis aquí, se que no será la última vez que os vea, pero a pesar de eso, hay otra cosa que también me destroza por dentro –Observé de forma mohína las rosas azules.
                -Es Harry, lo sé –Suspiró -. Me ha contado lo sucedido anoche, todo. Y, entiendo que esto a cambiado todos los planes previstos, pero es tu decisión. Es dolorosa, sí, pero inevitable. Aún tienes diez y siete años, y al igual que tu padre, tu madre tiene tu custodia. Eso Harry lo entiende –Me revolvió el pelo con cariño -. Solo te digo una cosa: yo ya sabía lo que sucedía entre vosotros dos.
                -Tengo miedo de irme –Dije con una carcajada – y que cuando vuelva ya nada vuelva a ser como antes. Que hayan desaparecido algunas cosas –Intenté caminar hacía la ventana que daba al jardín, pero me quedé parada. No me atrevía. Tom avanzó hasta ellas y se quedó observando el exterior, con los brazos cruzados -. Sería medio año insoportable.
                -El tiempo al principio pasa lento, luego, ya te acostumbras. Pero si aún quieres podrás volver en Septiembre, y te obligaré a hacerlo –Se giró para verme para guiñarme un ojo. Descubrí con incredulidad una lágrima resbalarse por su mejilla –Al fin y al cabo, tendremos más veranos.
                -Tom, estás lloran… -Titubeé con voz entre cortada.
                -Está ahí fuera, sentado en el escalón del jardín –Me interrumpió mientras volvía a mirar por la ventana -. Ves a hablar con él, lo necesita. No sabes como ha sido su cara al oír la noticia… me parece que James sospecha algo.
                -Yo no sé que decirle, Tom.
                -La verdad. Simplemente la verdad. Sé que Harry sabrá que decirte –Me animó, y mientras me dedicaba una última sonrisa, caminó hacía la televisión -. Luego me contarás, obviamente.
                -Me encanta tu optimismo, hermanastro –Dije con alegría mientras me encaminaba hacía la puerta.
                -Nunca llores porque ha acabado, sonríe porque sucedió –Comentó con tono filosófico mientras se dejaba caer en el sofá -. Creo que comeré patatas.

1 comentario:

  1. Yo sigo leyendo! pasa que leo desde el celular y desde ahí me cuesta mucho comentar! Pero que sepas que sigo esta nove siempre. Como dos veces al día entro a ver si subiste capítulo. Ojalá Harry la entienda, quiero que estén juntos y Anne Grint se muera sola u.u Besos y Eve, escribís genial.

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