Muchas gracias a los que todavía me leen! Un besito :3
Con un mero y sumo cuidado,
dejé el teléfono sobre la encimera mientras las últimas gotas de lágrimas
corrían por mis mejillas. Obligué a mi cuerpo a resistir el lloro y el gimoteo,
a pesar de las circunstancias y los últimos acontecimientos.
Respiré hondo, me sequé las
lágrimas y sonreí forzadamente. Salí lentamente de la cocina.
Allí, en el salón, había más
gente que antes. Abrían transcurrido veinte minutos alrededor, y no solo James
y Debbie charlaban animadamente.
La pequeña Carrie descansaba
en el sofá, viendo un entretenido partido de baloncesto. Su hermano Tom gritaba
algo a alguien, pero mis oídos aún estaban taponados.
Desvié mis ojos cerca de la
entrada, donde una figura delgada pero algo corpulento, de cabello oscuro y
espaldas a mí rozaba con los dedos las ya desgastadas rosas azules, las cuales
sus hojas habían comenzado a marchitarse poco a poco.
Respiré una bocanada de aire
violento, mientras mis ojos observaban con fascinación aquel chico. Mis ojos
volvieron a humedecerse ante el dolor, y llevé una de mis manos a mi boca, para
evitar de nuevo un gimoteo. No pude reprimirlo.
Los presentes se callaron,
solamente se oía el bajo volumen del partido y sus gritos. James y Debbie me
miraron con suma preocupación, mientras que los hermanos Fletcher se dieron la
vuelta para observarme. Tom parecía no entender lo que sucedía. El chico se dio
rápidamente la vuelta al escuchar, a pesar de la distancia, perfectamente mi
gimoteo. Los ojos de Harry me miraron preocupados y miedosos.
-Evelyn –Susurró con cuidado Tom, mientras se
levantaba de su lugar -. ¿Qu… qué ocurre?
No pude explicárselo. Nada
más intente soltarlo de refilón, el llanto afloró y tuve que tapar mi rostro.
Las lágrimas empezaron a fluir por mis mejillas.
Noté que alguien me rodeaba
con sus brazos y me abrazaba. No me importaba quien fuera, ni me molesté en
levantar la vista en señal de gratitud. Descargué todo mi llanto en su hombro
mientras escuchaba atentamente la conversación.
-Señor Lekker –Oí susurrar la voz de Harry. De nuevo,
un abismo se extendió en mi corazón. Lo más duro de mi abandono era mi ausencia
para mi decisión -. ¿Qué ha ocurrido?
-No lo sé concretamente –La voz de papá sonaba entre
cortada. Sabía que estaba sufriendo al verme -. Su madre ya telefoneó anoche.
Quería llamarla para hablar sobre España, no se concretamente –Noté su mano
posarse en mi brazo -. Evelyn, ¿qué ha ocurrido? ¿Ha sucedido algo?
-Todo esta bien –Dije con un filo de voz, pero sin
despegar mi rostro del desconocido hombro -. Es… es mamá. Quiere que vuelva a
pasar el verano.
-¿Qué le has dicho? –No te la voz de Tom vibrar en mi
cabeza. Supe definitivamente quien me había abrazado -. Eve, ¿te vas?
-Yo… -Intenté decirlo, pero no pude. Simplemente me
dediqué a asentir con pesadumbre y melancolía -. Ti… tiene planeado que regrese
en dos días, el sábado. Dice que tenemos muchas cosas… que hacer –y volví a
rendirme entre llantos.
-¿Cómo? –De nuevo la ronca voz del batería me perforó
el corazón –Te.. ¿Te vas? ¿Hasta cuándo?
-Dice que si yo quiero, podría volver en Septiembre,
al comenzar mi último curso –Mi voz sonaba colectiva. No me atrevía a hablarle
directamente -. Pero ya seré mayor de edad; podré hacer lo que quiera.
Finalmente, me llené de valor
y me separé del pecho de mi hermanastro. Le observé con gratitud, mientras
intentaba sonreír. Él, por su parte, dibujó forzadamente una sonrisa pero que
llegó a relajarme. Mis ojos se centraron en el Rolex de papá.
-Pe.. pero Eve –La dulce voz de Carrie me embriagó.
Era mohína y relajada -. ¿Tú no te quieres ir, no? ¿O prefieres volver a España
con… los tuyos?
Aquella última frase me hizo
reflexionar. En efecto, yo pertenecía a España de toda la vida, a pesar de que
durante el divorcio papá decidiera regresar a su país natal, Inglaterra. Había
estado toda la vida entre sol y playa, y no a la niebla, lluvia y frío. Pero la
realidad era que yo ya me sentía alguien más en aquel país inglés.
-Claro que no quiero volver –Sentencié con obviedad,
mientras obligaba a mis ojos a no mirar al castaño que se mantenía en un incómodo
e impasible silencio.
-Yo… -Su voz logró captar toda mi atención. Por fin
tuve la escusa para observarle: mantenía la vista fija en el suelo mientras su
voz sonaba profunda –Necesito un segundo –Dio media vuelta y salió de la casa.
-Me parece que todo el mundo necesita varios segundos
–Admitió Debbie mientras me pellizcaba la mejilla con un especial cariño -.
Eve, haz lo que creas mejor. Siempre tendrás a tu familia aquí: a tú hogar.
Resistí las ganas de volver a
derrumbarme y callé. Papá me dio un tierno abrazo, mientras sus ojos empezaban
a iluminarse. Me dio la espalda y se dirigió al pasillo, seguido por Debbie.
Carrie, por su parte, me dio unas palabras de apoyo y corrió a su habitación.
-Eve –Me susurró Tom mientras me rodeaba con un brazo
por el hombro y empezábamos a andar lentamente hacía el recibidor -,
sinceramente pequeña, no quiero que te vaya. No quiero estar todo el verano sin
verte, ¡ya tenía un montón de planes hechos! Pero, si crees que deberías
regresar a España, nosotros estaremos aquí cuando vuelvas.
-Gracias Tom –Balbuceé con voz llorona -. Se qué
estaréis aquí, se que no será la última vez que os vea, pero a pesar de eso,
hay otra cosa que también me destroza por dentro –Observé de forma mohína las
rosas azules.
-Es Harry, lo sé –Suspiró -. Me ha contado lo
sucedido anoche, todo. Y, entiendo que esto a cambiado todos los planes
previstos, pero es tu decisión. Es dolorosa, sí, pero inevitable. Aún tienes
diez y siete años, y al igual que tu padre, tu madre tiene tu custodia. Eso Harry
lo entiende –Me revolvió el pelo con cariño -. Solo te digo una cosa: yo ya
sabía lo que sucedía entre vosotros dos.
-Tengo miedo de irme –Dije con una carcajada – y que
cuando vuelva ya nada vuelva a ser como antes. Que hayan desaparecido algunas cosas
–Intenté caminar hacía la ventana que daba al jardín, pero me quedé parada. No
me atrevía. Tom avanzó hasta ellas y se quedó observando el exterior, con los
brazos cruzados -. Sería medio año insoportable.
-El tiempo al principio pasa lento, luego, ya te
acostumbras. Pero si aún quieres podrás volver en Septiembre, y te obligaré a
hacerlo –Se giró para verme para guiñarme un ojo. Descubrí con incredulidad una
lágrima resbalarse por su mejilla –Al fin y al cabo, tendremos más veranos.
-Tom, estás lloran… -Titubeé con voz entre cortada.
-Está ahí fuera, sentado en el escalón del jardín –Me
interrumpió mientras volvía a mirar por la ventana -. Ves a hablar con él, lo
necesita. No sabes como ha sido su cara al oír la noticia… me parece que James
sospecha algo.
-Yo no sé que decirle, Tom.
-La verdad. Simplemente la verdad. Sé que Harry sabrá
que decirte –Me animó, y mientras me dedicaba una última sonrisa, caminó hacía
la televisión -. Luego me contarás, obviamente.
-Me encanta tu optimismo, hermanastro –Dije con
alegría mientras me encaminaba hacía la puerta.
-Nunca llores porque ha acabado, sonríe porque
sucedió –Comentó con tono filosófico mientras se dejaba caer en el sofá -. Creo
que comeré patatas.
Yo sigo leyendo! pasa que leo desde el celular y desde ahí me cuesta mucho comentar! Pero que sepas que sigo esta nove siempre. Como dos veces al día entro a ver si subiste capítulo. Ojalá Harry la entienda, quiero que estén juntos y Anne Grint se muera sola u.u Besos y Eve, escribís genial.
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