En cuanto comencé a contarle todo lo ocurrido, me percaté de que había perdido la confianza en él. Tenía miedo de confesarme plenamente y de que la historia llegara a oídos de mi madre; sabía que ella sería capaz de telefonear a James, contárselo en busca de más información, y que papá armara un jaleo indescriptible al enterarse de mis sentimientos. De modo, que le contén la historia, pero cambiado algunos pequeños detalles, para que si corría el riesgo de que papá se enterase, no supiera de quién se trataba.
-¿Entonces estás enamorada de…? –Preguntó Alex mientras fruncía el ceño, confuso-. ¿Cómo se llamaba?
-Zack –Sonreí inocentemente -. Al final John –Evoqué a Dougie –no resultó ser nada más que una confusión por nuestra amistad.
-¿Y sois mejores amigos? –Asentí levemente -. Veo que el tal John me a sustituido –Dijo de buena gana el castaño mientras sonreía sin resentimiento -. ¿Y con tu padre como fue? ¿Te acabó cayendo bien tu nueva familia?
-Papá estuvo muy amable. Al principio que me mudé a Harrow, no lo hice de buena gana, pero Tom mi hermanastro me lo facilitó todo.
No me había tomado la molestia de cambiar el nombre de mi hermanastro. Sabía que él era fundamental si mi madre lo sacaba al tema, al fin y al cabo, Samantha había estado al corriente de la familia Fletcher.
-¿Y volverás?
-En Septiembre pienso regresar. Al fin y al cabo, aunque no sea mi país natal tengo allí una gran amistad –Sonreí débilmente -. Aquí lo único que me aferra es mamá y tú. Los otros amigos no se han molestado en siquiera enviarme mensajes durante mi viaje.
-¿Los de Inglaterra sí? –Preguntó con cierto énfasis.
-Oh, sí. Durante el vuelo Brooke me envió un mensaje –Saqué de mi bolsillo el móvil y le enseñé el sms –Es de parte suya y de Connor, su novio.
-Algún día me gustaría visitar también Londres.
Su frase se quedó en suspense por el aire. Sabía la afición y admiración que sentía mi amigo sobre el país, y los celos que había tenido año atrás, cuando me marché. Y hasta el momento, un viaje al país del que venía era un sueño aún sin cumplir para él.
Durante unos momentos de silencio donde solamente se escuchaba la emisora de radio que emitía Beautiful Soul de Jesse McCartney, el coche entró a la bonita ciudad de Valencia. La fuente que daba paso a la ciudad con los rascacielos y la avenida con aceras estrechas y bancos se dibujó enfrente mía, y sonreí tenuemente. Estaba otra vez en mi antigua casa.
Los rayos de sol se colaban por la ventanilla del coche mientras me golpeaban en los ojos, haciendo que entrecerrara los párpados mientras observaba la fila de coche que esperaba que disminuyera el tráfico. Justamente en aquel momento, la canción de McCartney finalizó, y después de unos comentarios a los que no presté atención, dieron paso a una nueva canción. Mis oídos se activaron al diferenciar el sonido, y desvié mi mirada hacía la radio, estupefacta mientras el corazón me daba un revuelco.
Alex, a mi lado, dejó escapar una exclamación, llamando mi atención acompañada de la confusión.
-¡Es All about you! –Exclamó con una sonrisa embozada. Me miró, emocionado -. Es la nueva canción de McFLY, que estrenan con el nuevo álbum, Wo…
-Wonderland –Concluí secamente -. ¿Los conoces?
-Sí. Hará unos meses conocí a unos amigos fans de ellos, que me enseñaron varias canciones y bueno, comencé a hacerme fan.
-Oh –Sonreí, incrédula mientras escuchaba atentamente la ronca voz de Danny. El corazón me dio un revuelvo al oír las tres voces de mis amigos -. Allí en Londres sé escuchan con más frecuencia.
-Lógico, Eve. Es su país natal –Carcajeó mientras movía la cabeza acompañando a la música -. Según me han contado, esta canción la escribió Tom, dedicándosela a su novia, Giovanna.
-¿Enserio? –Sonreí al recordar a la joven pareja que tan cariñosamente se habían comportado conmigo -. Qué tierno… no tenía ni idea.
-Fue un regalo para ella –Me miró con el entrecejo fruncido -. Se llama Tom, como tú hermanastro, ¿no? –Asentí, temblorosa -. Que coincidencia. Aunque es lógico; Tom es nombre de allí, de Reino Unido.
No contesté, apreciando la música. Distinguía la voz de Dougie, de mi hermanstro y Danny, pero no la de Harry, de la que estaba tan deseosa de escuchar. Sabía que él no cantaba, que simplemente tocaba la batería, pero su instrumento tampoco sonaba en aquella canción.
«¿Me quieres alejar todo lo relacionado con él?» Se preguntó mi consciencia mientras suspiraba. Y en aquel momento, en aquel segundo de la canción, recibí la contestación cuando la batería resaltó entre los demás instrumentos acompañado de las voces de mis amigos.
-Me encanta la batería –Comentó Alex en aquel momento, sereno.
-Oh, a mí también… -Dije en un susurro inaudible mientras volvía a mirar a través de la ventana.
-Siempre quise tocarla, pero sé que no se me abría dado bien. A cambio, el batería de McFLY, Harry Judd –Su nombre hizo que la piel se me erizara y el cuerpo se me convulsionara – toca con mucho sentimiento.
Hice el esfuerzo de no contestar. Sabía que él tenía en cuenta que desconocía al grupo, que no sabía nada de ellos, y si me ponía a alagar al batería a los demás miembros, podría levantar sospechas. Además, ¿cómo sería capaz de decirle que había estado los últimos largos meses con ellos y viviendo en la misma casa que el escritor de la canción que escuchábamos?
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