I KNOW IT!! Este capítulo es muy aburrido, pero últimamente me siento... abandonada en lectores de fic(?) Aunque tengo el presentimiento de que alguna personilla aún me lee, alguna que puso su voto :3 Muchas gracias, aún así! :D
La
figura de Tom se detuvo a mitad paseo entre mi cómoda y la pequeña ventana
ahora cerrada, previniendo de mosquitos sedientos que hacían su ronda por la
noche para chupar sangre, tal y como vampiros.
-Lo sabía, lo sabía –Concretó secamente
mientras saltaba a mi lado, haciendo saltar la cama -. Yo ya sabía que no era
capaz de olvidar lo que sentía en medio año, y más sin verte.
-No me dijiste nada.
-No estaba convencido, y no quería ni
herirte ni nada –Desvié la mirada, dolorida. Titubeando, Tom se acercó con
cuidado y me rodeó con sus brazos, trasmitiéndome aquel apoyo, como si fuera un
hermano para mí -. Pero no lo entiendo, Eve. ¿Dónde está el problema? Porque…
¿Tú aún le quieres, no?
-Tú mismo has dicho que puede ser capaz
de olvidar en medio año, sin verse. ¿Crees que yo si que soy capaz? –Con un
suave roce, noté la negación de Tom sobre mi pelo. Con un nuevo sollozo, mi
cuerpo tembló apoyado a su pecho -. Le quiero, sí, ¡obvio! Pero él está con
Jessica.
-Pero…
-Pero no es tan fácil. Yo sé que se quieren,
el mismo me lo ha dicho en pocas palabras, y no quiero ser una interferencia en
su relación. No quiero correr el riesgo de que tal relación se corte por mi
culpa, porque no lo soportaría.
-¿Y si resultase que Harry te prefiriera
a ti antes que a ella? –Susurró con cautela.
-No es así. Imagínate estar en su lugar,
amar a dos personas, tener que elegir. A una le prometiste esperarla, pero
durante la espera, viendo que no pareció muy interesada en ti, te enamoras de
otra chica que si te corresponde. Y de repente, la chica se marchó regresa,
hiriéndote –Con cuidado, me separé de él -. ¿Qué harías?
-Pero él sabe que tu le quieres también,
así que…
-Él se supone que no sabe nada, Tom –Mi
hermanastro frunció el ceño, desconcertado -. Yo… he evitado contestarle. No
puedo decirle que sí, a causa de Jessica, pero tampoco puedo mentir diciéndole
que no.
-Estás en las mismas de cuando te fuiste
–Aportó sereno -. ¿Vas a volverte en contra de tus sentimientos de nuevo?
Entonces dime, ¿qué será lo próximo que pasará? ¿Qué quieres, que transcurra el
tiempo y cada vez sea más y más tarde? –Mi garganta se secó al momento, incapaz
de hablar -. Dile de una vez lo que sientes, y que él elija lo mejor que crea
que será para él. A fin y al cabo eso es lo que quieres; que él sea feliz.
Asentí con cuidado. Las palabras no
fluían por mi garganta, mi cuerpo se había convulsionado y solamente podía
hacer que descansar sobre mi hermanastro. Solamente él y Brooke eran los únicos
que sabían de mi situación, pues eran ambas personas que habían estado más
cerca en el momento de la incertidumbre. Pensé en contárselo a Dougie, pero
deduje de que Harry, siendo él su mejor amigo, no tardaría en enterarse. ¿Y en
Alex? No, esto era algo que superaba nuestro nivel de amistad.
-No te gustan las fiestas, ¿verdad
Evelyn? –Sacudo la cabeza, cabizbaja.
-Prefiero evitarlas seguidamente, ¿por
qué?
-Danny y Dougie, al no estar en la
obligación de asistir al campus este año, están tomándose su libertad, fuera
del horario de la discográfica, claramente, demasiado liberal –Fruncí el ceño,
sin entender -. Prepárate para fiestas. Al fin y al cabo, Stela y Lily son
iguales a ellos.
-Conmigo no contéis –Contesté con
antelación -. Últimamente tengo demasiados dolores de cabeza cómo para subir el
volumen a la tranquila música y cambiarla por electro.
-¿Y entonces cuando hablarás con Harry?
–La mirada pícara del guitarrista volvió, acompañada del travieso hoyuelo que
se escondía en su mejilla derecha -. Me parece que con todas las tareas de
clase y el horario de clase y discográfica de por el medio, no podrás sacar
tiempo de entre las rocas.
Suspiré, justo en el momento en que los
suaves golpecitos de Debbie en la puerta nos avisaron de que era horario de
cenar. James había abandonado su dichosa campanita ruidosa a causa de las
exigencias de su novia. Ni a ella, ni a sus dos hijos ni a mi nos gustaba que
ese tintineo sonara a cada comida, y menos aún, a cada hora debido a las
sacudidas de viento que se colaban a veces por la ventana. De modo que la campanita
desapareció.
-No se me da bien confesar mis
sentimientos –Añadí con rapidez -. Pero supongo que es lo que hay –Levanté la
mirada hacía él y con un último suspiro añadí: -La próxima fiesta.
-Viernes, en casa del mismísimo Harry,
en Essex –Las cejas de Tom se arquearon, pícaras de nuevo. Yo simplemente solté
una carcajada.
Mi hermanastro se levantó, y
extendiéndome una mano, la aferré con firmeza. Juntos regresamos al salón,
dónde el tiempo parecía haberse acelerado. Ya todos estaban sentados, cenando,
excepto la figura de Alex que se mantenía apartada de los demás, sumergida en
su propia burbuja. Conversaba por teléfono, con una sonrisa sobre sus labios.
Fruncí el ceño, y miré a mi hermanastro con confusión. Cómo si habláramos por
miradas, sentimos curiosidad de saber quien era el o la causante de aquella
media sonrisa.
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