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jueves, 26 de julio de 2012

103. Thomas Michael Fletcher


I KNOW IT!! Este capítulo es muy aburrido, pero últimamente me siento... abandonada en lectores de fic(?) Aunque tengo el presentimiento de que alguna personilla aún me lee, alguna que puso su voto :3 Muchas gracias, aún así! :D






La figura de Tom se detuvo a mitad paseo entre mi cómoda y la pequeña ventana ahora cerrada, previniendo de mosquitos sedientos que hacían su ronda por la noche para chupar sangre, tal y como vampiros.
        -Lo sabía, lo sabía –Concretó secamente mientras saltaba a mi lado, haciendo saltar la cama -. Yo ya sabía que no era capaz de olvidar lo que sentía en medio año, y más sin verte.
        -No me dijiste nada.
        -No estaba convencido, y no quería ni herirte ni nada –Desvié la mirada, dolorida. Titubeando, Tom se acercó con cuidado y me rodeó con sus brazos, trasmitiéndome aquel apoyo, como si fuera un hermano para mí -. Pero no lo entiendo, Eve. ¿Dónde está el problema? Porque… ¿Tú aún le quieres, no?
        -Tú mismo has dicho que puede ser capaz de olvidar en medio año, sin verse. ¿Crees que yo si que soy capaz? –Con un suave roce, noté la negación de Tom sobre mi pelo. Con un nuevo sollozo, mi cuerpo tembló apoyado a su pecho -. Le quiero, sí, ¡obvio! Pero él está con Jessica.
        -Pero…
        -Pero no es tan fácil. Yo sé que se quieren, el mismo me lo ha dicho en pocas palabras, y no quiero ser una interferencia en su relación. No quiero correr el riesgo de que tal relación se corte por mi culpa, porque no lo soportaría.
        -¿Y si resultase que Harry te prefiriera a ti antes que a ella? –Susurró con cautela.
        -No es así. Imagínate estar en su lugar, amar a dos personas, tener que elegir. A una le prometiste esperarla, pero durante la espera, viendo que no pareció muy interesada en ti, te enamoras de otra chica que si te corresponde. Y de repente, la chica se marchó regresa, hiriéndote –Con cuidado, me separé de él -. ¿Qué harías?
        -Pero él sabe que tu le quieres también, así que…
        -Él se supone que no sabe nada, Tom –Mi hermanastro frunció el ceño, desconcertado -. Yo… he evitado contestarle. No puedo decirle que sí, a causa de Jessica, pero tampoco puedo mentir diciéndole que no.
        -Estás en las mismas de cuando te fuiste –Aportó sereno -. ¿Vas a volverte en contra de tus sentimientos de nuevo? Entonces dime, ¿qué será lo próximo que pasará? ¿Qué quieres, que transcurra el tiempo y cada vez sea más y más tarde? –Mi garganta se secó al momento, incapaz de hablar -. Dile de una vez lo que sientes, y que él elija lo mejor que crea que será para él. A fin y al cabo eso es lo que quieres; que él sea feliz.
        Asentí con cuidado. Las palabras no fluían por mi garganta, mi cuerpo se había convulsionado y solamente podía hacer que descansar sobre mi hermanastro. Solamente él y Brooke eran los únicos que sabían de mi situación, pues eran ambas personas que habían estado más cerca en el momento de la incertidumbre. Pensé en contárselo a Dougie, pero deduje de que Harry, siendo él su mejor amigo, no tardaría en enterarse. ¿Y en Alex? No, esto era algo que superaba nuestro nivel de amistad.
        -No te gustan las fiestas, ¿verdad Evelyn? –Sacudo la cabeza, cabizbaja.
        -Prefiero evitarlas seguidamente, ¿por qué?
        -Danny y Dougie, al no estar en la obligación de asistir al campus este año, están tomándose su libertad, fuera del horario de la discográfica, claramente, demasiado liberal –Fruncí el ceño, sin entender -. Prepárate para fiestas. Al fin y al cabo, Stela y Lily son iguales a ellos.
        -Conmigo no contéis –Contesté con antelación -. Últimamente tengo demasiados dolores de cabeza cómo para subir el volumen a la tranquila música y cambiarla por electro.
        -¿Y entonces cuando hablarás con Harry? –La mirada pícara del guitarrista volvió, acompañada del travieso hoyuelo que se escondía en su mejilla derecha -. Me parece que con todas las tareas de clase y el horario de clase y discográfica de por el medio, no podrás sacar tiempo de entre las rocas.
        Suspiré, justo en el momento en que los suaves golpecitos de Debbie en la puerta nos avisaron de que era horario de cenar. James había abandonado su dichosa campanita ruidosa a causa de las exigencias de su novia. Ni a ella, ni a sus dos hijos ni a mi nos gustaba que ese tintineo sonara a cada comida, y menos aún, a cada hora debido a las sacudidas de viento que se colaban a veces por la ventana. De modo que la campanita desapareció.
        -No se me da bien confesar mis sentimientos –Añadí con rapidez -. Pero supongo que es lo que hay –Levanté la mirada hacía él y con un último suspiro añadí: -La próxima fiesta.
        -Viernes, en casa del mismísimo Harry, en Essex –Las cejas de Tom se arquearon, pícaras de nuevo. Yo simplemente solté una carcajada.
        Mi hermanastro se levantó, y extendiéndome una mano, la aferré con firmeza. Juntos regresamos al salón, dónde el tiempo parecía haberse acelerado. Ya todos estaban sentados, cenando, excepto la figura de Alex que se mantenía apartada de los demás, sumergida en su propia burbuja. Conversaba por teléfono, con una sonrisa sobre sus labios. Fruncí el ceño, y miré a mi hermanastro con confusión. Cómo si habláramos por miradas, sentimos curiosidad de saber quien era el o la causante de aquella media sonrisa.

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