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domingo, 1 de julio de 2012

91.Añoranza en un abrazo




Apenas mis oídos despertaron antes que mis ojos, los murmullos masculinos alteraron mi organismo. Abrí con vehemencia mis párpados, pero para mi sorpresa, mi respiración se estrelló contra el cuero de lo que debía de tratarse de un sofá. Estuve a punto de reaccionar, pero antes de que me moviera, unas voces audibles llegaron a mis tímpanos.
        -…imposible que ahora esté hablando con vosotros. Prácticamente jamás pude hacerme la idea, ¡y menos el primer día en que pisaran tierra Inglesa!
        -Sí, has tenido bastante suerte –Declaró una voz dulce y aterciopelada. Mi interior se removió con un sentimiento de nostalgia, pero instantáneamente una sonrisa se embozó en mis labios -. Muchos fans desearían vivir lo que tú ahora estás viviendo.
        Sin poder evitarlo, ladee mi cabeza y la levanté por encima del pasamanos de cuero. Vislumbré, asientos más lejos, una esbelta espalda, con cabello rizado cayendo por su cuello. Fruncí el ceño, intentando recordar lo que antaño había pasado, y casi como si mi mente reconociera la risa que emitió la espalda y mi corazón se agito. Oh, aquella risa era inconfundible. Podrían reírse cincuenta personas más en aquel entorno, y yo distinguirla entre todas aquellas risas. Danny Jones carcajeaba por alguna palabrería en especial.
        Aguanté mis ganas de levantarme y anunciar que estaba despierta. Comencé a evocar lo ocurrido; el concierto, la mirada de Harry encontrando la mía, los chicos asomados en el autobús… y mi desmayo. Procuré deducir que había ocurrido, y pronto me percaté del temblor de mi asiento. Al parecer, aún estábamos en el bus, donde mi asiento que se había convertido en cama. Y había sido arrastrada hasta el autobús, donde Alex conversaba con mis antiguos amigos.
        Recordé a Alex, diferenciando su voz en el bullicio. Me percaté de la situación. Estaba con los chicos, con los miembros de su grupo favorito, sus ídolos, mis amigos para mí. Y lo peor era que no había tenido tiempo después del concierto para contarle la verdad.
        No sabía cuanto tiempo había pasado desde mi desmayo, quizá cuartos de horas, pero era tiempo suficiente. Algo me estrujó el estómago, haciéndome un nudo. Intenté distinguir algo más de la conversación, distinguiendo las voces. La peculiar risa de Danny, la chillona voz de Dougie, la tranquila y gentil voz de Tom… y simplemente la voz de Harry, la cual, cuando la oí, mi interior se me removió. Llevaba seis largos meses sin oírle, sin verle, sin saber nada de él. Pero ahora, que mis oídos habían vuelto a apreciar la dulzura y carisma de su voz, noté que de nuevo mi corazón se derrumbaba en un mar de lava que derretía mis sentimientos, fundiéndome ante él. Entendí que a pesar de la distancia con la que habíamos estado, mis sentimientos no habían cambiado.
        -No entiendo porque no te mudas definitivamente a Londres, Tom –Comentó la voz de Danny, superando las demás voces que inmutaron cuando habló -.  Yo ya me he trasladado a la capital. Lo de ir de Bolton a Londres cada día me daba mucho estrés.
        -Supongo que tendré que hacerme la idea –Murmuró mi hermanastro, encogiéndome el corazón -. Una duda… ¿ahora como despertamos a la bella durmiente?
        -Sí queréis puedo encargarme yo –Murmuró la voz de Alex. Su acento inglés sonaba lleno de nervios y fascinación -. Así puedes ir recogiendo lo que quieras.
        -¿Te quedas en casa de los Fletcher? –Destacó la ronca voz de Harry. Permanecí aparentemente dormida mientras agudizaba el oído.
        -Oh sí –La voz de mi amigo español sonó tímida. El batería le había preguntado aquello con cierto tono de descaro -. Su padre aceptó la idea de darme cobijo… al fin y al cabo, ya me conocía de nuestra infancia.
        -Entonces será mejor que vayas a recoger tus cosas del coche alquilado abajo. A Colin no le gusta hacer de conductor siguiendo a nuestro autobús mientras lleva un coche que no es suyo.
        -Pero Evelyn…
        -Ya me encargo yo de despertarla –Contrarrestó el batería mientras su frase cerraba el tema.
Distinguí con los ojos cerrados como el bus frenaba, los pies de mis amigos y sus voces alejándose fuera del autobús. Contuve el aliento, esperando notar la presencia del batería que me observaría como si estuviera dormida, a pesar que en mi interior, cientos de mariposas intentaban que gritara de frenesí.
        Y fue cuando las voces de mis amigos comenzaron a abandonar el autobús, cuando noté los pasos acercarse a mis asientos. Sentí el peso del cuerpo sentarse al lado de mis piernas inmóviles, apretujándome con delicadeza al respaldo.
        Sin poder evitar la curiosidad y la gran intriga que me invadía en el interior por volver a ver al batería, abrí cuidadosamente los ojos, dejando una pequeña rendija visual que lograban ocultar las pestañas. Con dificultad, la figura del muchacho que estaba sentado delante mía se diferenció. Extendió una mano, y de forma sombría distinguí cada vez más su proximidad.
        Pero mis impulsos se apoderaron, y sin poder evitarlo, mis ojos se abrieron de forma impetuosa. La mano de este se detuvo y volvió a apegarse a su cuerpo, mientras Harry daba un pequeño salto en el sitio. Le miré con alegría, irrevocable alegría mientras sus ojos rodaron, sobresaltados por el susto.
        Comprobé sus cambios, y para mi sorpresa, me confirmé de que las mechas que antaño iluminaban su cabello castaño habían desaparecido. Pero mientras recuperaba en silencio mi compostura y mis ojos se encontraron con los suyos azules, algo se removió en mi interior, plagado de inseguridad y sospecho. Algo andaba mal, algo había cambiado, a pesar de ser una simple idea sin importancia.
        -He estado escuchando todo el rato –Susurré con delicadeza mientras sonreía tímidamente.
Los penetrantes ojos de este me encontraron, impasibles por un momento, pero antes de que me diera tiempo a asustarme, unas pequeñas arrugas se formaron en sus ojos cuando me sonrió ampliamente. Su sonrisa volvía a iluminar su rostro, y mi corazón.
        -No quiero que vuelvas a aparecer en medio de un concierto, alcanzando mayor altura que ninguna otra fan y perfectamente a mi vista –Me dijo con un tono alegre, mientras sus ojos se desviaban, inseguros -. Creo que mi corazón se llevó un susto de sorpresa.
        -Prometí que volvería en Septiembre, y así he hecho –Recordé, y distinguí como una pizca de tristeza se formaba en los ojos azules del batería -. Y las promesas están hechas para cumplirse.
        No me respondió. Mantuvo sus penetrantes ojos expuesto a los míos, a pesar de que su mirada me provocaba peligrosos ajetreos en mi estómago. Contuve las ganas de abrazarle, de decirle lo mucho que le había echado de menos, a él, la confianza que me irradiaba, la seguridad, su amistad… y sobre todo el amor que yo tardé en corresponder.
        Y como si él hubiera leído mis deseos, su cuerpo se inclinó hacía el mío. Confundí la acción al principio, cuando mi corazón se detuvo, pero pronto noté sus brazos rodeando con firmeza mi espalda y su rostro sumergirse por mi revuelto cabello. Correspondí a su abrazo, con firmeza, intentando expresas en silencio toda la añoranza que había sentido, pero no conseguí superar su sentimiento. Noté todos los sentimientos y todo lo que sentía cuando sus fuertes brazos rodearon mi espalda, abrazándome como desde años no nos hubiéramos visto.
        -Me alegro de verte, Evelyn. Muchísimo –Me susurró contra el cabello, mientras notaba su inhalación de mi perfume. Sonreí contra su cuello, mientras mis lágrimas pedían derramarse. 

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