Lo siento mucho. Últimamente me están saliendo suuuuuper secos los capítulos. Pero gracias a esas personas que aún me leen. No se si alargar mucho más el fic o no. No quiero que se haga más pesado aún, además de que tengo antojo de empezar otro.
-Felicidades. Me alegro por vosotros –Musité con voz
débil.
Tenía los ojos fijos en su cuello, incapaz de subirlos
y mantener la mirada mohína con su mirada que me abrasaba el rostro. Había
contenido el aliento, sintiendo un gran vacío de abismo en mi pecho. Fingía
sonreír, una sonrisa falsa que no tenía ni idea si Harry se la creía o no, pero
en aquel momento, aquello me daba igual.
Tierra,
trágame, recé en silencio, incómoda y
con nervios aflorando en mi piel. Sabía que si me mantenía mucho tiempo junto a
él, acabaría desbordándome y tal vez rompiendo a pequeñas lágrimas. Necesitaba
ver a Brooke, de nuevo, y sentir la seguridad que siempre me había trasmitido.
Ladeé la cabeza a un lado para observar
al público. Nadie parecía percatarse de nosotros dos, apartados en una esquina
oscura, alejados de todos y de mi corazón hecho pedazos. Nadie parecía oír mi
llamada suplicante para que alguien se acercara y me sacara de aquel lugar.
Hasta que de pronto, una voz sin rostro
detrás de Harry me hizo sobresaltarme. Di un respingo en el sitio y volví la
mirada hacía el pecho del batería, pero su corpulento cuerpo me tapaba el
rostro del hablante. Pero sabía que había oído esa voz en otra ocasión:
-Harry, Jessi te está buscando. Quiere
comenzar su brindis.
Asomé
mi cabeza por un lado, y para mayor aún mi sorpresa y vergüenza, mis ojos se
encontraron con unos azules nuevos. Un ligero flequillo castaño caía por la
frente de este, demostrando que había visitado una peluquería hacía poco
tiempo. Tenía los lados de la cabeza más afeitados que el resto del poco pelo,
pero lograba disimularlo. Sus ojos me encontraron y dejó escapar una
exclamación de sorpresa.
-¡Evelyn! –Exclamó Logan mientras abría
los brazos -. Vaya, que sorpresa. ¡Creíamos que ya no vendrías!
-Pues lo he hecho –Susurré con una débil
sonrisa torcida. Logan avanzó hasta mi y me abrazó con firmeza -. Me alegro de
verte.
-Yo… me voy. Hasta luego –Murmuró la voz
de Harry. Giró sobre sus talones, con la mirada perdida y sin una sonrisa en el
rostro. Cabizbajo, se alejó de nosotros, con su camisa blanca destacando su
cuerpo entre el público. Suspiré melancólicamente -. ¿Qué tal han ido las
cosas?
-Veo que una parte de lo ocurrido a ha
llegado a tus oídos –Dijo volviendo a intentar encontrar la espalda del batería
entre el público -. ¿Qué le has dicho que se ha ido tan adusto?
-¿Yo? –Carcajeé sin ganas -. Solamente
me ha informado de su relación con Jessica.
-¿Le has insultado como contestación?
–Sus ojos se achicaron. No lo comprendía -. Pero dime, ¿cómo te ha sentado?
-Le he felicitado por su aniversario,
simplemente –Advertí con un suspiro cansado -. ¿Sentarme? Normal. Somos simples
amigos, nada más –Disimulé firmemente.
-Pero como, antes de irte, ocurrió lo
que ocurrió…
-Eso fue hace ya medio año. Las cosas se
olvidan, Logan. ¿O no?
El
castaño asintió. Unos golpecitos en un micrófono y en una sala más alejada de
la nuestra llegó a nuestros oídos. Los invitados se volvieron y caminaron hacía
la siguiente sala, y yo, con un suspiro mohíno, me adentré entre los invitados,
dejando sólo a Logan.
No tardé en divisar, cerca del pequeño
podium en el que se alzaba la esbelta figura de Jessica, la cabellera rubia que
se asomaba por el público. Sin apartar los ojos de la pelirroja, anduve hasta
la posición de mi hermanastro. Allí, sobre nuestras cabezas y con una sonrisa
amplia y bien formada, la figura de Jessica resaltaba más todavía. Sus curvas
se veían perfectamente por su vestido, el cual le hacía resaltar su bien
formado cuerpo. Tras unos golpecitos más, prosiguió a hablar.
Llegué en aquel momento junto a mi
hermanastro y los demás. Tom me sonrió tenuemente, haciendo aparecer su hoyuelo
que disimulaba sus tristes ojos dirigidos hacía mí. Brooke cambió su lugar y
llegó hasta mi lado libre, seguido de Danny que la aferraba de la mano. De
nuevo, aquella mirada llena de amor correspondido se iluminaba en sus ojos, que
se perdían por el cabello rubio de la muchacha. Y unos extraños celos me
abrasaron como llamas mi interior.
-Me
oís, ¿verdad? –Preguntó Jessica desde lo alto, y ahogó una risita
insoportable para mis oídos. De repente, su presencia hizo en mi interior que
un odio se encendiera -. Primero y antes
que nada, quiero daros la gracias a todos por venir y apoyarme. Por demostrar
vuestro aprecio hacía mi y Harry –Estiró un brazo señalando a uno de los
extremos, y el batería subió, cabizbajo pero con una sonrisa en sus labios. Mi
corazón pareció derrumbarse de nuevo -, y
por estar simplemente ahí.
»Estos
cuatro meses junto a él han sido maravillosos. No es simplemente un chico
genial, bondadoso y sexy –Unas risitas pícaras resaltaron del público,
uniéndose a las de la emisora -, sino que
es alguien fiel y comprensible del que sé que siempre podré fiarme –Volvió
a estirar su brazo hacía él, quien lo respondió y se acercó a ella, aferrándola
de la cintura -. Como ya sabréis, lo
conocí en…
Aparté mis ojos de ella, los cuales
habían comenzado a cristalecerse. Resoplé de forma débil e inaudible para
todos, sin poder soportar ver a la pareja juntos. Sabía que tenía que
acostumbrarme, sabía que no podía intentar ignorarles, pero mis ojos ardían de
tristeza y melancolía al verles juntos, sobre mí, y con una sonrisa llena de
amor en los labios. Simplemente no podía.
Un brazo me rodeó por la cintura. Me
giré hacía la rubia, la cual me sonría más tristemente que nunca y nadie. Le
devolví la sonrisa, contenta de que por fin alguien parecía comprender mis
sentimientos.
-A mi nunca me cayó bien –Me susurró al
oído -. La conocimos todos en la playa. Iba con unas amigas, a sabes, pijas y
minuciosas como ellas, y por hacer la broma, tiró a Dougie, a quien no conocía
de nada, arena a los ojos. Desde entonces a él tampoco el cae bien. Se interesó
por Harry casi enseguida. Al principio, él la ignoraba. Todos sabíamos de sus
sentimientos hacía ti, de que a pesar de que habían pasado dos largos meses, él
seguía sintiendo algo hacía ti. Pero también quería olvidarte, a pesar de que
todos sabíamos que en el fondo el se negaba. De modo que se dejó llevar y acabó
saliendo con una rata metamorfoseada en humana –Sus ojos se erigieron y
brillaron de rabia hacía la voz que seguía hablando.
La imité y me atreví a volver a ver.
Seguía aferrada a Harry, observando a los invitados que yacían detrás mía,
lejos de mi vista. Me volví con inercia hacía Harry, sin poder apartarlo de mi
mente. Apreté la muñeca de Brooke de nerviosismo, cuando para sorpresa, sus
ojos me observaban desde arriba, entre abiertos. Su sonrisa se había esfumado,
su rostro seguía impasible, pero notaba algún sentimiento en ella. ¿Bueno o
malo? No lo sabía.
Pero aquella mirada me abrasaba, me
ardía y me dolía en el interior. Casi cuando estuve a punto de rendirme y
retirarla, él la volvió a levantar hacía su novia. Su sonrisa volvió a
aparecer, y descubrí el forzamiento de esta. Jessica había dejado de hablar y
había posado sus manos en los hombros del batería. Sin darme tiempo a apartar
la mirada, le depositó un beso tierno en los labios.
Desvié instantáneamente la mirada de
ellos, más húmeda que antaño y resistiendo las ganas de llorar. Me esforcé por
sonreír, sin que mis labios temblaran por el gimoteo, y cuando creí que por fin
lo había conseguido, alcé mi cabeza hacía el público.
Tom, a mi lado, me miraba sin sonreír,
pero tampoco con una mirada triste. Sus ojos café parecían cansados, pero
seguían trasmitiendo el mismo cariño que me daba desde el primer día que pisé
Harrow. Le sonreí sin evitarlo, y con cautela, acercó sus labios a mi oído.
-Es asqueroso verlo todos los días –Me
comentó con una risita, y sin evitarlo, logró hacerme reír.
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