Siento tardar tanto en subir. Últimamente me entretengo con cualquier cosa, además de que se me empieza a acabar el tiempo para acabar la otra historia. But thanks!
Ver de nuevo el comedor, plagado de alumnos, mesas
abarrotadas de gente y la típica cocinera con su maya sujetando su cabello y
sirviendo con repugnancia los platos de cada día.
En aquella sala
fue donde Tom me pidió sentarme por primera vez con mis amigos de hoy en día, a
pesar de que los chicos ya no estuvieran. Fue dónde conocí a Cole y Logan,
donde intercambiamos risas, teorías, comentarios y gritos incluso. Aquel lugar
era una sala abarrotada de recuerdos.
-¿Dónde estará
Jessica? –Cuestionó Brooke mientras dejaba su bandeja en la mesa y estiraba su
cabeza para observar -. Debería decantarse ya; no da muy buena imagen.
Fruncí el ceño,
confundida y erigiendo mi cabeza para ver por encima de la multitud.
-¿Qué ocurre?
-¿Te gustaría
tener a dos semejantes a Jessica comiendo con nosotros? –Negué levemente -.
Verás, toda pija tiene sus dos chupaculos.
Stela y Lily son la morena y la rubia, la tonta y la lista de todas las
películas. Y lo peor es que existen, y son incluso más estúpidas que Jessica.
Muchas veces ella se va con esas a comer, otras veces se las trae u otras veces
viene sola. Aunque por su cara es fácil deducir que le hace tan poca gracia
como a nosotras que coma en nuestra mesa.
-Vaya, ¿tan
agradables resultan? –Musité con ironía. Comencé a deshacer el papel plata para
mostrar mi bocadillo. Suspiré, mientras fruncía el ceño. En las clases
anteriores había comenzado a dolerme la cabeza -. ¿Y qué más da si no viene?
¿No resultaría más…?
No pude
terminar la frase. Tan pronto como hablaba, tres figuras aparecieron
recorriendo las mesas del comedor, con su paso firme y elegante, con sus
cabellos ondeando en el aire y sus curvas destacando con visualidad.
Antes de que
nadie añadiera un comentario de advertencia, llegaron a nuestra mesa antes de
que nos percatáramos. Jessica llevaba aquella mañana su cabello ondulado y
pelirrojo caído sobre sus hombros, con una pequeña diadema adornando su cabeza.
Una chica
rubia, de ojos grandes y grises, y bello, cara alargada y puntiaguda y mirada
penetrante. Me examinó con curiosidad, seguramente sabiendo que era nueva en la mesa.
Una chica a la
otra punta, de cabello cortísimo y castaño, ojos verdes y pequeños parecía
observar la comida de nosotros. La miré con curiosidad, preguntándome quién
sería ella de las dos y siendo una constante repugnancia por las tres
individuas. Odiaba la gente así, tan superficial.
-¡Hola chicas!
–Gritó con dulzura Jessica, sonriendo como siempre -. ¿Podemos?
-Claro.
-Qué bien verte
con nosotras, Evelyn –Me dijo mientras se sentaba a mi lado. Mi estómago se
crispó de incomodidad -. Mira, te presento a Lily –Señaló a la rubia, quién me
dedicó una mirada penetrante acompañada de una suave sonrisa -, y Stela –La
castaña me sonrió con alegría, asintiendo mientras sus ojos verdes me saludaban.
Cambié de pronto mi opinión hacía ella; no parecía tan desagradable.
-Encantada, soy
Eve –Dije con alegría. Los ojos de las dos nuevas conocida me observaron un
poco más, hasta que apartaron sus ojos, y el silencio incómodo reinó en la
habitación.
Supe que no
iban a ser un almuerzo y comida muy agradables.
Me tomé tan rápido como pude mi pastilla. Con dificultad,
tragué, bebiendo del vaso de agua que descansaba sobre la pila del lavabo. Me
miré con firmeza en el espejo, contemplando mi cabello revuelto y las ojeras
que había ganado últimamente. Suspiré, decepcionada, mientras me encogía de
hombros. Intenté peinarme con las manos el desordenado pelo, pero era inútil.
-Al menos no
tengo la necesidad de gustarle a nadie.
Me sonreí con dificultad, intentando reprimir los dolores de
cabeza. Practiqué un poco más mi sonrisa, sin mejorar, y rindiéndome, salí con
rapidez del baño. Caminé rápidamente hacía la puerta, la cual estaba abierta.
Asomé primero mi cabeza, observando a la espalda que esperaba sentada sobre el
escalón. Mi corazón dio un revuelco de nuevo, enamorado aún pero asimilando la
idea de que aquella ilusión con la que tanto soñaba no iba a poder ser real.
Comprobé que mi hermanastro no estaba allí.
-¿Tom aún no ha
salido? –Pregunté. El rostro de Harry se giró, sobre saltado, y me miró desde
abajo. Rápidamente, se levantó del escalón mientras se alisaba su camiseta.
-Me parece que
respecto al tema de arreglarse con más rapidez, siempre he salido ganando yo
–Sonrió tenuemente mientas se apoyaba sobre la pared de piedra -. ¿Qué tal
están yendo las clases?
-Cómo siempre;
más aburridas, e incluso llego a sentirme incómodas, pero es lo mismo.
-¿Ya conoces a
Stela y Lily? –Asentí -. ¿Y sabes la buena
relación qué mantiene Lily con Holly, no? –Preguntó sarcásticamente.
-Em, no –Tragué
saliva, apoyándome sobre el marco de la puerta, lejos de él. Mi corazón pareció
pedir a gritos acercarme, pero estaba revelándome a él últimamente -. ¿Qué
ocurre?
-Lily, en pocas
palabras, es una zorra. Intentó coquetear con Dougie meses atrás, pero me
parece que el amor que siente el pequeño hacía ella es lo suficiente
resistible.
-Oh, vaya
–Dije, mordiéndome la lengua. «Es de
suponer algo así viniendo de esa clases de amigas» pensé, pero callé. Al
fin y al cabo, si lo hubiera dicho en voz alta hubiera insultado a su novia -.
Entonces Holly no estará muy de acuerdo en que ella se venga con.. Jessica.
-Holly se niega
a venir si viene ella. Y es normal. Doug, Brooke, Katherine y las demás piensan
igual. No soportan a Stela y Lily –Dijo. «Ni
a Jessica» volví a pensar, pero callé.
Sus ojos se
despegaron del firme suelo y subieron hasta los míos. De nuevo, volví a notar
aquel sentimiento y parte de mi corazón sumergidos en él, incapaces de
abandonarle, a pesar de sus resistencias. Le sonreí con inercia, a pesar del
intenso dolor de cabeza que me consumía, y para mi sonrisa, él me la
correspondió. Faltaron palabras cuando la figura de Tom salió de la casa
finalmente.
-Listo –Agregó,
sin percatarse de nosotros. Avanzó con ligereza hasta el coche negro de Harry,
y se paró en la puerta del copiloto. Se giró, y fuera del alcance de Harry,
sonrió con picardía -. Creo que iré detrás.
-Oh, no Tom,
prefiero ir yo detrás. Ponte tu en el asiento del copiloto, por favor… -Intenté
decir, agarrándolo con firmeza, pero se me escurrió -. Tom, sal. Quiero ir
detrás.
-¿Tanto
desprecio me tenéis? –Comentó Harry, asomando su cabeza por el techo de su
coche -. Vamos Eve, sube. De nuevo llegamos tarde.
Tragué saliva
mientras dedicaba una mirada furtiva a Tom, quien sonreí con total amplitud. Su
hoyuelo parecía ser travieso y peligroso incluso, y sus ojos café se posaron en
el asiento de delante, cruzando sus manos. Suspiré, encogiéndose mi estómago y
empezando a planear modos de pasar indiferente del muchacho que iba a estar a
mi lado, del chico que tantos sentimientos despertaba en mí.
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