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sábado, 21 de enero de 2012

11.Engreído en la primera clase.

Harry echó una mirada rápida a su amigo, y pude notar alguna pregunta en esta. A pesar del sonido del diluvio y del bullicio de voces a mi alrededor, oí a mi hermanastro suspirar y girarse hasta mí. De acuerdo, algo un poco embarazoso o incómodo me tenía que decir.

-Evelyn, luego nos vemos. Harry y yo vamos a buscar a nues… -Se corrigió antes de hablar. Amigos acabé yo la frase por él. –a los otros.
-Vale, luego nos vemos. –Sonreí forzadamente y me giré para acercarme un poco más hacía la puerta.

Veía a grupos sociales de todo tipo. Algunos vestían más deportivamente, otras chicas, a pesar del frío, lucían falsas y escotes bastantes provocativos para la actual adolescencia. Otros parecían, como se hacian denominar hoy en día, los empollones… así con toda clase de gente.
No tardó mas de cinco minutos a que sonara la alarma, y como si los estudiantes fueran una estampida de animales en plena jungla, me arrasaron y aplastaron solo por intentar entrar a clase. ¡por dios, donde se ha visto tantas ganas por comenzar o entrar a clase!

Intenté encontrar a Tom, Harry o Danny por la gran multitud para que me ayudaran a encontrar la clase, pero por desgracia, no hubo suerte. Por suerte, vi a unos chicos que sujetaban el libro de historia  que yo también poseía. Decidí seguirles un poco alejadas de ellos; si lo tenían fuera, era porque irían a mi misma clase.
A ciertos metros de ellos, observé como entraban dentro de una clase. Me paré en el sitio, dudando de entrar, hasta que divisé el cartel al lado de la puerta.
Historia
Reemprendí el paso rápidamente, no queriendo tardar un segundo más, pero en el momento en que fui a posar mi muñeca sobre la puerta, esta se abrió.
Alguien salió de la sala con paso firme, impetuosamente, pero no logró avanzar mucho más pues debido a que yo estaba en medio de su camino o él del mío, su pila de libros chocó contra mi pecho, haciendo que estos cayeran esparcidos por el suelo.
Me arrodillé rápidamente y comencé a cogerlos. El chico permaneció de pie, y desgraciadamente pude oír su refunfuño de rabia. La suerte estuvo un poco de mi lado, pues gracias a Dios la puerta se había cerrado y en aquel momento nadie deambulaba por los pasillos.

-¡J*der! ¡Podrías ir con más cuidado y no ponerte en medio de la gente! –Me levanté rápidamente, aguantando un poco mi mal humor.

Un chico rubio, de pequeños pero deslumbrantes ojos azules celeste y una expresión de enfado se mantenía de pie y parado enfrente mía. Tuve que admitir que su guapura hizo ablandarme un poco y ruborizarme, pero el pareció siquiera percatarse de que yo era persona. Me arrebató con fuerza sus libros ya recogidos mientras apartaba la vista de mi. Engreído.

-Lo siento, pero yo solo iba a entrar a clase. –Mantuve mi nivel de voz lo suficiente erguido.

No me contestó, solo se limitó a bufar y a desaparecer por mi costado. Ni siquiera me giré para ver a aquel chico una última vez. Impresionante su humor.. ¿Qué demonios le pasaba a la gente de aquí?

Zarandeé la cabeza y disperse mis insultos y críticas para entrar en clase. Llamé dos veces a la puerta de madera, y la empujé suavemente. Decenas de miradas me acecharon, haciendo que recuperara mi compostura y se formara un nudo en la garganta.

-¿Eres la señorita Evelyn Lekker? –Asentí. –Esta quiero que sea la primera y última vez de su impuntualidad. Allí al fondo tiene una silla libre.

El profesor de reluciente calva y pelo canoso y sedoso me señaló con su deteriorada mano un pupitre libre. Me encaminé hacía allí lo más rápido que pude, y vi que no tenía compañero. Mejor, así podria centrarme en mis cosas sin tener dos ojos que inspeccionaran todo lo que hago.

-Lo que iba diciendo… -Carraspeó. –Algunos ya me conocen de otro años, pero puede que otros no. Soy el señor Brandon, y así es como únicamente quiero que me llaméis. Ya han visto al alumno que acabo de echar de clase por mala conducta, así que no me obliguen a que le hagan compañía. Están aquí únicamente para aprender, así que las charlas de lo que harán el próximo fin de semana o cualquier tema de conversación, resérvenselo para cuando acabe mi hora. –Cogió una lista de la mesa mientras se ponía sus gafas de media luna. –Bien, ahora pasaré lista y quiero que solamente me respondan  con un sí. ¿entendido?


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