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sábado, 28 de enero de 2012

16.Claire?

Una vez hubimos llegado a la mesa, fue Danny el gracioso que empezó a aplaudir. Me ruboricé, creyendo que alguien se había girado a ver que pasaba, pero el bullicio de voces era mayor que sus palmadas.

-Danny, no aplaudas que la dejas en ridículo. –Dijo Harry parándole las manos. Yo se lo agradecí con una mirada, aún callada.
-Presentaciones, ¿no Thomas? –La chica pelirroja en la que me fije el pasado día habló.
-Claro. Chicos, esta es mi hermanastra, Evelyn.
-Hola… -Mi voz se quebró un poco. Levanté rápidamente mi mano y no me moví del sitio.
-Esta es Katherine, -señaló Tom a la pelirroja. Reconocí su nombre al momento. Era la chica que se había referido Cole. –Brooke, -señaló a la rubia de pelo quizás planchado, quien me dedicaba una agradable sonrisa. –Y por último, Holly. –Esta simplemente no me miraba.
-Holly, se amable. –Danny le dio un codazo para que se moviera.
-Que hay. –Dijo indigente, aún sin apartar la vista de su bocata.
-Ignórala estos días. Está un poco repugnante con todo el mundo. –Me susurró Giovanna al oído.

Soporté aún callada los primeros comentarios, hasta que finalmente nosotros tres nos sentamos. Me acoplé al lado de Brooke y Danny, mientras Dougie y Harry emprendían una conversación como serían los pechos más grandes del mundo. Sí, me quedé un poco incrédula.

-…pues imagínate como tienen que ser los pezones. –Los ojos de Dougie iban achicándose cada vez que hablaba. -¡Así de grandes, por lo menos! –Con la mano, hizo un círculo tan grande como una mandarina.
-¿Y tendrán sujetadores para ese tamaño? –Harry rió al imaginarse. –Tal vez pudieran llegar al suelo si…
-¿Pueden hablar de algo más civilizado y donde podamos interferir todos? –Brooke dio por zanjado el tema.
-¿Cómo que, lista? –Doug le sacó la lengua. Realmente era más adorable de lo que me había parecido aquel día.
-Como… el baile que dicen que harán en dos meses.
-¡No me deprimas! –Danny se tapó los oídos. –Odio los bailes. Es una cursiladas, además de que todo el mundo te vería, y tienes que ir con traje y corbata…
-¡Irías más guapos! Me moriría por verte vestido así, Danny.
-¿Tanto te mueres por mis huesos? –Su voz se volvió… ¿seductora? Hacía ella. Brooke simplemente rió y dejó de mirarle.
-Yo creo que un baile nos vendría bien a todos. –Katherine parecía imaginarse el momento. –Seguro que no saldríamos de allí igual que entraríamos. –Rió.
-Pero sigue siendo una idea, no está nada confirmado. –Dougie estaba serio. –Además, lo triste de un baile es que llegue el día y tu no tengas pareja.
-Si no tienes, es porque no quieres. –Holly habló, de nuevo con su indiferencia. –Por ejemplo, tu Dougie. –Levantó la mirada hacía él. –Sabes perfectamente que puedes conseguir a cualquier chica de la universidad, es solo que tu no quieres. Sigues sin querer que nadie llene el vacío que te ha dejado Cl…
-Holly. –Tom habló, haciéndola callar y con una mirada de aviso. –Ya lo hemos comprendido.
-Solamente he opinado. –Hizo un gesto de repugnancia.
-Muy bien, pues hablemos nosotros ahora tu ex novio Sea…? –Formuló Danny, pero no pudo acabar.
-Está bien, lo he comprendido. –Miró con rabia a su amigo. –Lo siento Dougie si te ha molestado. –Dijo esto algo agudo y melodramático, pero el rubio pareció no comprenderlo.
-No pasa nada. –Volvió a sonreír. –Estoy bien.

Sonreí cuando los ojos de Tom me inspeccionaron. Está bien, me sentía cómoda a pesar de que casi no les conocía, y estaba disfrutando de una escena de drama, aunque no supiera quienes eran las antiguas parejas de Holly y Dougie.
Nos mantuvimos un rato en silencio, hasta que de pronto, el timbre del final de la comida sonó. Todos nos levantamos, y recordé mi horario. Bien, ya empezaba a orientarme por aquel edificio.


-¡Dougie! –Gritó una chica morena, de cabello liso y color madera. -¡Por favor, párate!
-Claire, no quiero saber nada más de ti. –Este no levantó la voz. Aún andaba por el pasillo, pero a pesar de que no hubiera nadie a su alrededor, no tenía porque gritar. -¿No me dijiste que pasara de ti?
-¡No! –Impetuosamente le giró por el hombro. –Escúchame. Lo siento, lo siento. Fue un desliz mío, ¡y me arrepiento! Por favor, volvamos a salir jun…
-¿Volver? –Dougie rió. Sus ojos se humedecieron, pero resistió su caída de lágrimas. –Primero comenzaste a tratarme con tu perro, luego te pusiste celosa porque conversaba con una amiga que ni conozco por el ordenador…
-Exacto, que ni conoces y le prestabas más atención a ella que a mi.
-Por favor, es una bobada Claire. –Aguantó su enfado. -¿Y después de que me entero? De que me eres infiel. ¿Realmente crees que quiero volver contigo, que confío en ti?
-Tienes que hacerlo… -Empezaba a desesperarse. -¡Yo te amo! Dime que tu no me amas, y no volveré a molestarte.
-¿Qué te diga que no te ame? –Rió. –Te quiero, pero no quiero estar contigo. Tal vez te sea difícil de comprender, como todo lo es para ti, pero aquí se acaba, Claire.

El rubio dio media vuelta con sus talones, y regalándole su espalda, la dejó allí, quieta e inmóvil en el pasillo mientras lloraba.

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